La mitología egipcia, quizás la madre de todas las mitologías contiene varios mitos que tratan sobre la creación, entre los que sobresalen los llamados Mito Heliopolitano, en relación a la ciudad de Heliopolis, conocido como La Enéada, el Mito Hermopolitano, en relación a la ciudad de Hermópolis, conocido como La Ogdóada, y las Triadas de Memfis, en relación a la ciudad de Menfis, La Triada de Tebas, en relación a la ciudad de Tebas, y el Mito de Elefantina, en relación la ciudad de ese mismo nombre, y conocido como La Triada de Elefantina.

La particularidad, según puede, a primera vista apreciarse lo es en la relación de los dioses con su propia localidad, y cada uno conteniendo sus grupos de dioses:
La particularidad de la cosmología egipcia es que solo pretende explicar el nacimiento de sus dioses y de su propia tierra, sin ambiciones hegemónicas, al punto que cada región tenía su propia cosmovisión.

La Enéada o nueve, de Heliopolis, con los dioses: el principal Atum, más Shu, Tefnut, Nut, Geb, Isis, Osiris, Neftis y Seth.
La Ogdóada, u ocho, de Hermópolis, con los dioses: el principal Amón, más Num, Nunet, Heh, Hehet, Kek, Keket, y Amonet.
Las Triadas, o tres:
La triada de Menfis, con los dioses: el principal Ptah, más Sejmet y Nefertum.
La Triada de Tebas, con los dioses: el principal Amón, más Mut y Jonsu.
La Triada de Elefantina, con los dioses: el principal Jnum, más Satis y Anuket.
La Enéada heliopolitana.
En Heliopolis, nombre griego de una de las más importantes ciudades del Antiguo Egipto, que era conocida por los propios egipcios como Iunu, y bajo el nombre copto de On, ciudad mencionada en la Biblia en relación a José en Egipto, cuando en Génesis 41. 45, el Faraón, da por esposa a José a “Asnal, hija de Poti Fera, sacerdote de On” es donde se desarrolla esta concepción mítica de la creación llamada, por el número de sus dioses (nueve) la Enéada.
El mito heliopolitano, se basa en la primacía del Dios Atum, luego considerado una de las formas de Ra, quien ante el caos existente y solamente el agua primigenia, se autocreo, y ya creado por si mismo, procedió, según unas fuentes, a través de su saliva, según otras más confiables, a través de su esperma por masturbación fueron surgiendo los restantes dioses creados por este primer Dios creador, y fueron
Shu, Dios del aire y Tefnut, Diosa de la humedad, hermanos entre si, quienes a su vez engendraron a Geb o Keb, Dios de la Tierra y a su hermana Nut, diosa del cielo, quienes engendraron cuatro hijos, dos varones y dos mujeres quienes a su vez, luego se unieron entre si en parejas, Osiris e Isis y Seth y Neftis.
Nut, la diosa del cielo y del universo se la representa como una mujer desnuda con su cuerpo arqueado formando la bóveda celeste, llena de estrellas.
Nun, era lo siempre existente, era el Universo siempre existente, el “Universo primordial” era en un el principio un océano infinito y completamente vacío y oscuro, sin cielo ni tierra, sin astros, sin luz ni días, y sin seres vivientes, ni humanos ni animales.
Nun, era un concepto, una sustancia abstracta, algo caótico que contiene en si el elemento de la vida, contenía todos los elementos del Universo, y por decisión propia, tomando conciencia se llamó a sí mismo; así nació el dios Ra.
Ra, solo en ese universo vacío, creó, de su aliento, a Shu, el aire, y de su saliva a Tefnut, la humedad, luego de lo cual hizo emerger de ese universo que era el océano con caóticas aguas, una tierra donde descansar, y la llamó Kemet, que significa “tierra negra” en relación a la fertilidad de los limos que le da el Nilo.
Kemet, era el nombre del Antiguo Egipto dado por los propios egipcios, e hizo regar esa tierra por un caudaloso río: el Nilo.
Continúo Ra en su creación y creo las plantas y los animales, y fueron sus creaciones Shu y Tefnut, el aire y la humedad, quienes engendraron dos hijos, Geb, (masculino) la Tierra y Nut (femenino) el Cielo, quienes, a su vez, se casaron, y yaciendo el cielo sobre la tierra, copulaban, hasta que por celos, Shu, los maldijo y separó sosteniendo al cielo sobre su cabeza, y sujetando a la tierra con sus pies.
Nut, el cielo, no obstante engendro como sus hijas a las estrellas.
Ra con uno de sus ojos crea el Sol, y con las lágrimas de otro ojo, crea a los hombres, al varón y a la mujer.
La concepción cíclica impera en los egipcios y el eterno renacer, así Ra todas las mañanas recorría el cielo en una barca, transportando al Sol, flotando sobre el océano Nun, y cada noche, Nut el cielo se tragaba el sol, continuando Ra por el Infierno, y nuevamente renaciendo el sol en un nuevo día.
Geb y Nut engendraron los primeros dioses, sus cuatro hijos, dos parejas de gemelos, dos varones: Osiris y Seth y dos mujeres: Isis y Neftis, con la particularidad que se casan entre los hermanos, Osiris con Isis, y Seth con Neftis, generando el principio histórico y político de Egipto.
Esta concepción mítica surge de los llamados en “Textos de las Pirámides” y se encuentran registrados en un papiro conocido como el Papiro Bremner-Rhind, existente en Museo Británico.
La Ogdóada hermopolitana.
En Hermópolis que fue la capital del Alto Egipto fue donde se elaboró uno de los más antiguos mitos de la creación, y que recibe el nombre de Ogdóada por sus ocho integrantes, que eran ese grupo de dioses creadores, con la particularidad que su accionar creador lo era siempre en conjunto como una sola entidad divina, como una síntesis, y nunca en forma individual, o en otras versiones, un solo Dios con ocho formas de representación, y en este sentido es que a Amón se lo llamaba “ocho en uno” como asimilando en si a las restantes divinidades de la Ogdóada.
Originariamente los egipcios llamaban a su Dios Amón, como Imen, siendo el nombre Amón un nombre griego con el que ha pasado a ser conocido.
Esos ocho dioses, eran cuatro parejas formados de un macho y de una hembra, siendo representados, los machos con cuerpo de hombre y cabeza de rana, y las hembras con cuerpo de mujer y cabeza de serpiente.
Otra particularidad es que cada grupo recibe un nombre masculino y su correspondiente nombre en forma femenina, y que representan los diferentes aspectos del abismo o caos inicial, propio de todos los mitos de la creación:
Nun y su compañera Naunet son el Caos, el agua primordial.
Heh y su compañera Hehet representan el espacio infinito.
Kek y su compañera Keket encarnan la oscuridad, las tinieblas.
Amón y su compañera Amaunet, en algunas versiones sustituidos por Tenemu y Tenemet, representan lo invisible, lo oculto.
La Triada de Menfis.
La triada de Menfis, con los dioses: Ptah, Sejmet y Nefertum.
Ptah, el Dios creador, el Dios Padre, surgido del caos primordial, el soberano de todos los dioses, el creador del mundo a través de la palabra.
“Señor de la magia” // “Señor de la Oscuridad” // “Señor de la Verdad” // “Señor de las serpientes y de los peces” son varios de los títulos con los que se lo conocía y adoraba.
Sejmet, Diosa Madre, Diosa guerrera, llamada “La más poderosa”, “La más terrible” protectora de los justos ante los peligros del Mundo Inferior; se la representaba como una leona, con cuerpo de mujer y cabeza de león.
Nefertum, el Dios Hijo,hijo de Ptah y Sejmet, llamado “Athum el hermoso” y en muchas fuentes considerado como “Athum en niño”
Arqueológicamente se ha encontrado la conocida como “La piedra de Shabako” que es uno de los pocos restos de lo que fue el mito Menfita de la creación, y es una piedra rectangular de granito cuyas medidas aproximadas son de 66 cm. x 137 cm, con grabados en 2 líneas y 62 columnas, que fue encargada por el Faraón de la XXV dinastía, Neferkara Shabako (712 – 698 a.C.), llamado Sabacon por Manetón, y en el que se relata la creación a partir del Dios Ptah como Dios supremo, realizando la creación a través de la palabra.
Como no podía ser de otra manera, como con los grandes tesoros de la humanidad, la mayoría, como este, se encuentra en el Museo Británico.
La Triada de Tebas.
Considerada como una de las más conocidas La Triada Tebana, con sus dioses: Amón, Mut y Jonsu.
Amón, o Imen, en su nombre egipcio, era representado con figura humana, masculina, con una corona con dos plumas verticales de gran tamaño. Posteriormente fue asociado al Dios Ra, conocido como Amón-Ra.
Mut era la figura femenina que integraba la tríada, era la consorte del Dios Amón y la Diosa madre de todo el universo, representada como una mujer con una doble corona. Madre del Dios Jonsu, con quien integraban y completaban la triada.
Mut, reemplaza en esta triada a la Diosa Amonet, que es la que, según vimos en la Ogdóada era la versión femenina de Amón, o su doble femenino.
Jonsu, el Dios Hijo de Amón y Mut, representado con figura humana y cabeza de halcón, y considerado el Dios de la Luna.
La Triada de Elefantina.
Elefantina era una pequeña isla del Nilo situada frente a la ciudad de Asuán, y sus dioses creadores eran Jnum, Satis y Anuket.
Jnum, o Khnum, Dios Padre, cuyo nombre significa “el que modela” era considerado el Dios creador, el Dios principal de la triada, el que creó el huevo que dio vida al mundo.
En sus orígenes fue un dios del agua como principio de vida, y era representado con figura humana con cabeza de carnero y una corona.
Se lo consideraba como el Dios alfarero, el que del barro, modelo a los seres humanos.
Satet, o Satis, Diosa Madre, la Diosa de la inundación y del amor, era la esposa de Jnum y madre de Anuket, el tercero de la triada.
Era representada con figura femenina con una corona blanca y dos cuernos.
Anuket, o Anukis, Dios Hijo, con más precisión, Diosa Hija. Era una Diosa del agua y considerada Diosa de la lujuria o los placeres desenfrenados, por su asociación a los desbordes del río Nilo, significando su nombre “La que abraza” representada con una corona cilíndrica de plumas sobre la cabeza, y asociada a la gacela como símbolo de delicadeza y ternura.
Panteón Egipcio.
Es tan pero tan enorme y hasta inalcanzable poder conocer todos los dioses puesto que desde antiguo y con el devenir de los tiempos se fue integrando el panteón egipcio, por ser tan tolerantes, con cualquier Dios de otra religión y región, todos los que eran bienvenidos e incorporados como un Dios propio, y así, por ejemplo, el maléfico Dios Cananeo Baal, que tantas calamidades causaba a los judíos, fue asimilado como Dios propio egipcio, asociado al Dios Set.
Simplemente y como expusiéramos ante el Panteón griego, ofrecemos compartir nuestra inconclusa obra “Mitos y Misterios” en donde hemos desarrollado con mayor extensión las divinidades egipcias.
