El Pecado Original.

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El Pecado original del pintor flamenco Frans Francken II

(1.581 – 1.642) exhibida en el Museo del Prado.

Siempre desde mi más tierna catequesis me pregunte como era eso de que somos todos pecadores, porque en todo caso podía entender que podríamos ser todos pecadores si cometíamos algún pecado, pero no el que ya desde nuestro nacimiento éramos pecadores.

¿En qué pequé yo al nacer?

¿El nacer en si era un pecado?

¿No era que Dios había creado la vida, y la vida lo es al nacer?

Me enseñaron que no somos pecadores porque pecamos, sino que pecamos porque somos pecadores.

Trabalenguas, muy usado para explicaciones inexplicables.

Finalmente, y como todo tiene que tener una razón, se nos explicaba que esta situación lo es porque todos nacemos con el pecado original, y he aquí la estrella del espectáculo, y, entonces ¿qué es eso del Pecado Original? Y en su caso ¿Desde cuándo?

Más fácil es la respuesta a este segundo interrogante ¿Desde cuándo? Y la respuesta es: Desde siempre, y no significa que Dios nos creó con el pecado original, sino que el pecado original lo es por la desobediencia de Adán y Eva, con culpa de Eva a Dios.

Primera observación, no es desde siempre por cuanto Adán y Eva no fueron creados con el pecado original, sino que lo es a partir de la descendencia de nuestros primeros padres.

Cuando Eva queda embarazada por Adán, en Génesis 4. 1, ya habían desobedecido a Dios en Génesis 3. 23, expulsándolos del Edén, por lo que ya Caín, luego Abel, Luego Set y los muchísimos hijos e hijas de Adán y Eva, ya nacieron con el pecado original.

Así pues, desde Caín y Set en adelante, y desde Noé pasado el Diluvio, todos nacen con el pecado original de Adán y Eva, y lo harán por toda la eternidad.

En síntesis, Dios creo a Adán y Eva sin pecado original, y al parecer Dios enojado por la desobediencia de Adán y Eva, siempre remarcando la culpa en Eva, la mujer, maldijo a su descendencia que lo sería con pecado original, lo que nos hace deducir que el pecado original es también una creación de Dios, y así es entonces, que es Dios quien nos quiere siempre pecadores.

Y como el nacimiento es lo que da lugar al pecado original, en realidad el pecado original es la concepción de ese hijo por venir, y como toda concepción, según lo creado por Dios lo es sexual, esto es lo que pasa a ser una macula en su concepción, es decir una mancha por ello en el cristianismo se da el claro ejemplo de lo que es nacer sin el pecado original, nacer sin macula que es nacer en inmaculada concepción, y se da y conoce quien es la primera persona que así nace, que lo fue, según el relato cristiano María, por haber sido concebida en inmaculada concepción, situación nunca explicada.

Párrafo aparte merece este análisis y así lo haremos, pero volviendo al pecado original, lo es el sexo mantenido por los padres para engendrar al hijo/a por nacer. Lo es la aversión del naciente cristianismo al sexo, heredado de su tronco judío y llevado a la paranoia.

Ahora bien, de donde surge el establecimiento de este pecado original, y si entendemos que los textos bíblicos son La Palabra de Dios, debemos allí encontrar la respuesta.

Sorpresivamente, como nos pasa en muchos casos, de los textos bíblicos no encontramos ni una sola mención a esto que se llama Pecado original.

Encontramos muchísimas referencias a los términos “pecado” y “pecadores” pero refiriéndose a pecados en particular y ninguna, entiéndase bien, ninguna mención que asocie este concepto de Pecado Original y que lo sea por la eternidad a todos los descendientes de Adán y Eva.

La Caída y el Pecado Original.

No hay relación alguna del castigo de Dios a Adán y Eva, que es lo que se conoce como La Caída, muy propia de todas las creencias religiosas, de las que se nutrió el judaísmo, que se refiera al concepto luego impuesto del pecado original.

Dios lo que hace es echar a Adán y Eva del Paraíso en Génesis 3. 23, 24, y colocar guardias para evitar que reingresaran.

“Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén”

“Y habiendo expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.”

  Dios, encolerizado, en Génesis 3. 14, 19, maldijo y castigo a la serpiente, a la mujer y al hombre, pero no a su descendencia, por lo que no hay referencia alguna a esa sanción eterna.

A la serpiente:

“Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo.”

“Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.”

  Al hombre, y en esto sí, sin ser el Pecado Original valido para su descendencia:

“Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje”

Maldice Dios el suelo, por culpa de AdánPor haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer

Queda explicito que es Dios quien culpa directamente a la mujer por esa desobediencia y deja a Adán como un embaucado, como un sorprendido, como una víctima de esa seducción por la mujer.

Y como castigo le carga el sufrimiento para conseguir su alimento.

“con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.”

“Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.”

Dios condena al hombre a morir:

“Porque eres polvo y al polvo tornarás.”

A la Mujer, imponiendo la dominación y violencia masculina:

“él te pisará la cabeza mientras”

Y más castigo a la mujer, para parir con dolor:

Realmente odio, realmente crueldad, nada menos que de Dios, haciendo que, a partir de esa desobediencia, se castiga a la mujer a parir con dolor.

“Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos.”

Más aun, la castiga insistiendo en la dominación patriarcal:

“Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.

Dios convirtió en mortales a los hombres, y los castigó y con más dureza a la mujer sometiéndola al poder del varón, pero en ningún momento hubo referencia alguna de castigo a la descendencia, y sin embargo esta impuesto que El Pecado Original, lo es en el nacimiento, simplemente por lo que fue el pecado de sus padres que se origina en la desobediencia de Adán y Eva.

La secuencia.

En síntesis, se puede graficar este concepto del Pecado Original en las siguientes secuencias, según es enseñanza de la doctrina cristiana.

Se inicia con lo que es el ACTO que es la desobediencia de Adán y Eva al probar del árbol del conocimiento, que bíblicamente se asocia al árbol del bien y el mal.

Debe remarcarse que, en ese Acto, a designio, se le da el activismo pecador a la mujer y, desde ese mismo momento se crea el perfil seductor de la mujer y de la víctima del varón.

Se hace ingresar en ese Acto a un tercer personaje que es la serpiente, como símbolo de seducción, y se asocia, sexo, mujer y serpiente en un mismo combo.

La continuación de ese acto es la CONSECUENCIA, esto es que Dios, colérico ante la desobediencia de su creación, aun contradiciéndose a sí mismo por haberle otorgado el libre albedrío y luego castigarlo por ejercer ese don de comer los frutos del árbol del conocimiento, Dios, como castigo ejemplar, les hace perder a Adán y Eva y a toda su descendencia, por la eternidad, la vida de gracia, la muerte en el mundo, y le agrega como castigo el sufrir el dolor, a la mujer en el parto y al hombre en sus tareas,

Continuando la secuencia viene la TRANSISIÓN, esto es el pasar de padres a hijos, explicándose que ese “estado herido” por la desobediencia, se transmite a todos los descendientes humanos.

Finalmente, EL REMEDIO, que lo es la institución del bautismo que borra ese pecado original y reintegra al bautizado la gracia divina, lo que evita continuar eternamente condenado, como son los no bautizados.

Síntesis de la síntesis es que esa desobediencia de Adán y Eva se transmite, por vía sexual a los que serán los nacidos quienes así, por el pecado de sus padres, les pasa a esos inocentes niños, ese pecado, y su remedio es el bautismo, con lo que quedan libre del pecado, pero que lo cometerán nuevamente al engendrar un nuevo hijo.

Contradicción, otra más.

Siguiendo una línea de racionamiento, obviamente no teológico ni de la fe, sino crítico y racional, aun contrariando a Santo Tomas que, en caso de disputa entre la Fe y la Razón, se impone la Fe, en nuestra muy particular visión, si el pecado original se produce por la desobediencia de Adán y Eva, y se transmite entre sus descendientes, y en algun momento, ya instaurado el cristianismo se le da un Remedio a ese pecado original, esto es el bautismo, esto quiere decir, o podría, racionalmente, interpretarse que a partir de la imposición del bautismo cristiano, ese primer niño nacido, por su padres, con pecado original, al ser bautizado, se libera de ese pecado y, por ello, a sus hijos ya no se les transmitirá ese pecado.

Parece sencillo, pero, aun uno bautizado y liberado del pecado, al tener un hijo le transmite ese pecado, del que se dice fue liberado.

Contradictorio, pero es Fe.

El pecado original, no deja de ser un hábil instrumento de dominación hacia el creyente, a quien le es impuesto, remarcando siempre, y con énfasis, su estado de culpa y consiguiendo, como premio al Sistema intolerante tener al creyente, dependiente y sumiso del poder de la Iglesia.

Transmisión eterna.

Es de aclarar que la maldición eterna no es originaria judía, sino cristiana, y veremos dos direcciones de esa eterna culpa, que lo es, por los cristianos, Una la del pecado original, de padres a hijos, siempre pecadores, aun liberados por el bautismo, y otra, la más sangrienta, aberrante, y en cierto sentido, la judeofobia, el primer genocidio paulatino y reiterado, el de culpar a los judíos por la muerte de Jesus, más aun, imponer que esa culpa es asumida por los propios judíos y con alcance eterno.

Transmisión de maldiciones generacionales.

En los textos bíblicos, específicamente en los judíos se hace distinción entre maldición eterna y maldiciones generacionales, esto es limitadas en el tiempo.

Este tema del Pecado original es una Maldición Eterna, es un castigo que pasa de generación en generación, y es una creación original del cristianismo como instrumento colonizador de los creyentes.

Hay más y son otras maldiciones generacionales y otra Maldición eterna, esta vez contra los judíos, que es el tema que abordaremos en la próxima Nota.

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Autor

Francisco Bataller

Procurador, escritor e investigador sanjuanino. Su obra aborda historia, política, mitología, arte y pensamiento, promoviendo el acceso libre al conocimiento mediante licencias abiertas.