La Creación. (10) MAS Creaciones.

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Creación australiana.

Pound-Jel, el Dios creador, conocido como Bunjil, deidad creadora de la mitología australiana, que es representado como un águila.

Actualmente se encuentra representado en la famosa escultura monumental de 25 metros de altura del artista Bruce Armstrong ubicada en Docklands, Melbourne, que es la imagen reproducida.

Este Dios corto tres trozos de corteza de Árbol, puso arcilla en uno de ellos y le dio forma humana empezando su modelado desde los pies, luego las piernas, el tronco, los brazos y la cabeza, y con eucalipto hizo el cabello y le insuflo aliento en la boca, en la nariz y en el ombligo, dándoles nacimiento a sus criaturas.

Una versión Maori (etnia de la Polinesa) da a su Dios Tiky que de arcilla roja amaso figura idéntica a él, con su propia sangre y le respiro para darle vida por la nariz y la boca, creando un hombre idéntico a Dios al que llamo Tiky Ahua que significa, “semejante a Tiky” luego, dicen creo a la mujer de una costilla del hombre.

De Tahití, el Dios Taaroa también creó al hombre de tierra roja y luego de uno de sus huesos, hizo una mujer a la que dio el nombre de Ivi.

“Voy a hacer el hombre, pero tendrá que ser capaz de andar y correr y de ir a los campos, por lo que le daré dos largas piernas como el flamenco”

“El hombre tendrá que ser capaz de cultivar su Mijo, por eso le daré dos brazos, uno para empuñar la Azada y el otro para arrancar las malas hierbas”

“El hombre tendrá que ser capaz de ver su Mijo, le voy a dar dos ojos”

“El hombre tendrá que ser capaz de comer su Mijo, le voy a dar una boca”

“El hombre tendrá que ser capaz de hablar, cantar y gritar, le voy a dar una lengua”

“El hombre ha de ser capaz de oír el sonido de la danza y las palabras, para ello necesita dos orejas”

Y así Dios hizo al hombre perfecto.

La creación de Bel.

Beroso el sacerdote principal del templo Babilónico del Dios Bel, que luego tomara el nombre de Baal, por ello su nombre Bel re usus, autor de una Historia de Babilonia, llamada Babiloniaka, en tres libros, de los que solo se han conservado algunas citas, relata cómo se creó la humanidad que lo fue decapitándose el Dios Bel Marduk, y tomando los otros dioses su sangre mezclada con la tierra y así crearon al hombre, otorgándoseles sabiduría por recibir la sangre de Dios.

El alto cargo sacerdotal de Beroso le permitió acceder a los Libros Sagrados y archivos del Esagila, que era el Templo del dios supremo Marduk, y de allí sus múltiples conocimientos.

La Creación japonesa.

Como toda creación se inicia con la separación del cielo de la tierra y es obra de las llamadas “Cinco Divinidades Celestiales” y así nacen las primeras “Siete generaciones” que corresponden a la era de los dioses.

Esta creación japonesa lo es en base a dos textos datados sobre los años 720, bajo el emperador Temmu y conocidos como el Kojiki, y el Nihongi, esta última, muy influida por la concepción china, y cuya característica es netamente de carácter histórico a fin de hacer aparecer a las dinastías como descendientes de los dioses.

Se da el nombre de los dioses originarios, que estaban ya creados y que son los que hacen la separación del cielo y la tierra y de allí surgen las Cinco Divinidades Celestiales y las Siete Generaciones de la Era de los Dioses, entre los que se destacan como la primera pareja, que dieron origen a la creación, los dioses Izanagi, el Dios masculino, e Izanami, el Dios femenino, su hermana menor, y ellos fueron los que dieron origen a la vida del Gran País de las Ocho Islas, nombre mítico por el que era conocido el Japón.

La versión dada por el Nihongi se basa en la imagen generadora del huevo y a la presencia de los elementos masculino y femenino, la dualidad Yin / Yang.

Nos enfocaremos en la Creación Egipcia.

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Autor

Francisco Bataller

Procurador, escritor e investigador sanjuanino. Su obra aborda historia, política, mitología, arte y pensamiento, promoviendo el acceso libre al conocimiento mediante licencias abiertas.