Hera seduce a Zeus en el Monte Ida (1.773) de James Barry
Hera.
Era común entre los dioses el casamiento entre hermanos, y así como Osiris e Isis, así fue Zeus con Hera, Hijos ambos de Rea y de Cronos, la Juno romana, siendo esta la tercera esposa del Dios Zeus, habiéndose celebrado la boda en el especial Jardín de las Hespérides, con una noche de bodas que duró trescientos años.
Hera es la representación de la divinidad del matrimonio, y se la muestra inquisitiva, celosa, intransigente, perseguidora y descubridora de todas y cada una de las infidelidades de su esposo.
La imagen reproducida es “Hera seduce a Zeus en el Monte Ida” (1.773) de James Barry (1.795 – 1.965) un cirujano del ejercito inglés y apasionado pintor, aunque se confirmó, por la autopsia que en realidad era una mujer que debió hacerse pasar por hombre para poder acceder a la educación universitaria, y graduarse en medicina la que le estaba vedada al sexo femenino.
Cuenta Hesiodo, que la unión matrimonial de Zeus y Hera “la de los grandes ojos” lo fue el día cuatro del mes de Gamelión, un mes invernal que se consideraba propicio para los matrimonios, y por ser Hera del mismo linaje que Zeus, ser la primogénita femenina de los Dioses Cronos y Rea, fue considerada la Diosa y Reina del Olimpo.
Se comenta que el inicio de las relaciones entre estos dos hermanos que pasarían a ser esposos, lo fue por el intento, en una noche de tormenta, de seducción de Zeus sobre Hera, para lo cual el Dios se convirtió en una pequeña ave que fue protegida en su pecho por Hera, apareciéndose en forma violenta Zeus quien, o bien la sedujo, o bien la violó, que fue lo que forzó el casamiento entre ambos.
Todo estaba preparado para que fueran una pareja ideal y feliz, y sin embargo por las reiteradas y múltiples andanzas e infidelidades de Zeus y por los celos de Hera, que pasó a ser la Diosa del matrimonio, la protectora de todas las mujeres casadas, representando una mujer celosa, vengativa, violenta e inquisitiva, no fue un matrimonio cordial, no obstante, tuvieron tres hijos, Hefesto, Dios del fuego y la herrería, Ares, Dios de la guerra y Hebe, la Diosa de la juventud.
De Hefesto se dice en la Teogonía de Hesíodo, que Hera lo concibió sola, celosa porque Zeus había hecho nacer de su cabeza a Atenea,
Se adjudica por Hesíodo, Apolodoro y Diodoro Sículo como hija de este matrimonio a Ilitía la Diosa de los nacimientos,
Para Pausanias y Píndaro era más antigua que Cronos.
Una versión minoritaria relata un suceso de violación de Hera, cuando joven y por parte del gigante Eurimedonte y , nacido de Gea y de la sangre que brotaba de Urano cuando fue castrado por su hijo Cronos y engendró a Prometeo, que es quien enfurece a los dioses por robarles el fuego y dárselos a los humanos, por lo que es castigado por Zeus.

La imagen de esta Diosa Hera ha dado motivos de elucubración sobre que pudo haber sido, con anterioridad a la reelaboración patriarcal de los mitos, una deidad mayor del matriarcado o de la mayor influencia en la primitiva comunidad por parte de las mujeres, y así Johann Jakob Bachofen, el teórico del matriarcado, la ubica como una Diosa de pueblos con influencia matriarcal en los primitivos orígenes de la religión griega, anterior a los helenos, destacando su mayor importancia, e interpretando que su nueva categoría de Diosa del Matrimonio, lo es en función patriarcal, como un lazo de inferioridad, así como que los celos de las historias de infidelidades de Zeus, solo esconden las tensiones entre ambos sistemas.
Johann Jakob Bachofen (1.812 – 1.887) jurista, antropólogo, sociólogo y filólogo suizo, y teórico del matriarcado, en su obra El matriarcado: Una investigación sobre el carácter religioso y jurídico del matriarcado en el mundo antiguo (1.861) en al cual destaca el ancestral papel de la mujer en las sociedades antiguas
Hera, el Sueño y Zeus.
Hera para controlar y castigar a su esposo Zeus trata de convencer al Dios Sueño para que sea su aliado y duerma a Zeus luego de una noche de amor que tendría Hera con su esposo.
Según cuenta Homero en la Iliada, Hera se dirigió al Sueño “!Oh Sueño rey de todos los Dioses y de todos los hombres¡” y le pide “adormece los brillantes ojos de Zeus … tan pronto como, vencido por el amor, se acueste conmigo” y le ofrece grandes recompensas de oro, a lo que le responde el Sueño que podría adormecer a cualquiera, menos a Zeus, salvo que él lo pidiera.
Hera insiste y conociendo un secreto del Dios Sueño que era su atracción por una de las Tres Gracias, por la bella Pasitea, consigue colocarlo de su lado, exigiéndole el Dios Sueño a Hera “Jura por el agua sagrada de la Laguna Estigia … que me darás a la más joven de las Gracias, Pasitea, cuya posesión constantemente anhelo”
Hera para conquistar a Zeus le pidió consejo a Afrodita, la Diosa del amor, quien le otorgó un cinto que le brindaba todos los encantos seductores y al que nadie podía resistirse.
Ni Zeus pudo resistirse al coctel entre el Sueño y el Amor, y fue seducido y luego dormido por Hera, quien lo que pretendía era que dormido Zeus pudiera ella mandar a los otros Dioses a que intervinieran en la guerra Aquea, a lo que el propio Zeus se negaba a intervenir y les prohibía a los otros Dioses hacerlo.
Tiresias y el Amor machista.
Zeus discutiendo con su esposa Hera sobre quien le daba más importancia al afecto y al amor, sosteniendo cada uno, desde su posición su propia versión, y así Zeus, no en vano el Dios Padre y Creador, se consideraba a sí mismo y a los hombres como los poseedores de mayores conocimientos sobre el amor, a lo que contratacaba Hera desde su posición de genero expresando que, como mujer y madre, las mujeres son las más capacitadas para comprender y brindar afecto y amor.
Ante la paridad posicional, se encomendó al sabio Tiresias, según cuenta Ovidio en La Metamorfosis, quien falló en favor de Zeus, ante lo cual, desairada Hera lo castigo privándole de la vista, y Zeus para compensarlo le otorgó el don de la adivinación.
Otra imagen característica de Zeus y Hera, caracterizados como Júpiter y Juno, sus correlatos romanos, es la reproducida, obra pictórica en la Galeria Farnese en Roma, del pintor y grabador italiano del barroco Annibale Carracci (1.560 – 1.609)
Hera y Eco.
Zeus tenía quienes le ayudaban a llevar a cabo sus aventuras amorosas y, por otro lado, la celosa Hera descubría y castigaba a los cómplices de su infiel marido, y así con la ninfa Eco una ninfa de la montaña del monte Helicón, la que según Las metamorfosis de Ovidio, era muy habladora e inventaba numerosas historias, una ninfa de la montaña que amaba su propia voz, le gustaba escucharse y quería tener la última palabra en todo debate o discusión, y encontrándose Hera en búsqueda del infiel Zeus, Eco, para protegerlo, le dio abundante conversación a Hera con lo que le dio tiempo a Zeus para huir y no ser descubierto, y según otra versión Eco, a pedido de Zeus entretiene a Hera para que Zeus pudiera salir sin ser vigilado, por lo que Hera, la celosa y vengativa esposa, descubriendo la artimaña castigo a Eco.
“por haberme engañado, a partir de este momento perderás el uso de la lengua, y ya que te gusta tanto hablar y tener la última palabra, solo podrás responder con la última palabra que escuches y no podrás hablar en primer lugar”
Cefiso el Dios del rio.
Este es un Dios del rio que fluye por las tierras de Beocia y contaba con la reputación de insaciable y de apropiarse y abusarse de toda ninfa que pasara sobre sus aguas, envolviéndolas en su torrente, y así fue que la oceánide Liriope de Tespia pasó desprevenida por esas aguas y fue tomada y poseída por Cefiso, engendrándose de esa relación un niño al que dio el nombre de Narciso.
Tan bello era ese niño que su madre fue a buscar consejo del anciano Tiresias el gran adivino ciego de la ciudad de Tebas quien, junto a Calcas, se destacó por la Guerra de Troya y le respondió enigmáticamente: “Tendrá una larga vida mientras no llegue a observarse” sin que su madre pudiera entender.
PROXIMA NOTA:
Continuaremos con Eco y Narciso e Io.
