La Creación (08) Creación griega.

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La Creación Griega. Gaia y el Caos.

Los griegos, profundamente politeístas tenían infinidad de dioses, adoraban toda representación de las fuerzas de la naturaleza y a cada deidad se les daba una función como fuerza activa de la naturaleza.

No había mezquindades ni celos, ni prepotencias por ser el primero, ni el único ni el verdadero, todos eran dioses, nadie imponía violencia a nadie, y no solo de entre sus propios miembros del Olimpo, el cielo de los dioses griegos, la morada de los doce dioses más importantes, Los Doce Olímpicos, sino que permitían el ingreso y hasta radicación, en sus propias ciudades, de otros dioses extranjeros, y hasta su fusión y asimilación de unos y otros.

Ya tenían el concepto del “Doce” para sus dioses, número y concepto tomado a su vez de las ancestrales ciencias asirias babilónicas, y eran también Doce los Titanes y las Titánides, y serían Doce los trabajos encomendados a Hércules.

Tenían, y mucho antes que las versiones bíblicas, sus propias historias de la Creación del Mundo y del Hombre, así como las distintas edades que fue transitando la humanidad, la destrucción de viejos mundos por un Diluvio, y el nuevo redoblamiento humano.

Hesiodo (700 a.C.) con su “Theogonia” que significa “Origen de los Dioses” y que es el relato de la Creación del Mundo, así como por “Los trabajos y los días” y por “El escudo de Heracles” y Homero con la Iliada y la Odisea, son quienes nos han transmitido todos los relatos y de sus creencias de como fue el origen, la creación del mundo para la cosmovisión griega, y apreciaremos que lo fue por un proceso en el que van apareciendo los dioses, pero no en su sentido secuencial, sino fuera del tiempo.

En un principio” todo fue en un principio, y así para los griegos, la ceración había sido obra de los primeros dioses que no eran sino de la misma naturaleza, el Caos, que se representa a su vez como elemento femenino, y que era el “vacio” la nada, era la atmósfera, era el propio aire, de donde a través de la luz y de la energía se inicia la creación, primero de otros dioses y estos de sus descendencias, y de los humanos.

“En primer lugar Caos, luego Gea, y en el fondo de la Tierra Tártaro, y por ultimo Eros”

CaosKhaos”, “Χάος” o “Χάεος” no lo era en el sentido actual del termino de desorden o confusión, sino positivamente de vació, de algo nuevo que se estaba originando.

Caos era así una apertura, una garganta, algo que permite el abrirse a un vació existente.

Gea, Tártaro y Eros, no son creaciones generadas por Caos, simplemente y con un concepto distinto y muy particular, se nos dice que Caos estaba primero, luego Gea, y los otros dioses, dándose un sentido de integración.

Gea o “Gaia” es la Tierra, y en un sentido más amplio, es el Cosmos, lo visible, Tártaro son los abismos, y en contraposición y complemento a Gea, lo invisible, y Eros, del “Desear” simboliza la integración de todo lo creado.

De Gea, dice Hesíodo:

“Asiento seguro de todo”

De Tártaro, nos dice Homero en la Iliada:

“Lo arrojare al tenebroso Tártaro donde más profundo es el abismo bajo tierra”

Y Hesíodo en su Teogonía:

“Un gran abismo, ni siquiera en un año completo se podría llegar al fondo.”

Es a Eros, frente a los opuestos, hacerlos complementarios y unirlos.

No es este Eros el Eros hijo de Afrodita, el clásico caza o flecha corazones. Este primer Eros hace al amor del Cosmos, a la integración de todo lo creado, y dice de él Hesíodo:

“El más hermoso entre los dioses inmortales”

Una cosa es importante tener siempre en cuenta, más allá de la imagen antropomórfica de los dioses mitológicos, en si cada uno de ellos, realmente lo que representan no son imágenes humanas, sino procesos de la naturaleza.

Caos autoengendra dos hijos Erebo, las tinieblas, y Noche, y estos a su vez, en un camino hacia la luz, juntos engendran a Éter y Día.

Hesíodo nos lo cuenta:

“Del Caos nacieron Erebo y la negra Noche”

“De la Noche nacieron a su vez, el Éter y el Día, a los cuales concibió y dio a luz tras haberse unido en amor con Erebo.”

Los hijos de Erebo y Noche, son lo contrapuesto, y complementario de sus padres, ellos, oscuridad, y sus hijos, claridad.

En un principio” con las mismas palabras que luego utilizaran las escrituras judías, se da cuenta la Creación a partir de Caos.

Surgieron también en esa primera manifestación creadora, Urano, el Cielo, así como Nix la noche, Erebo, y Hemera, el día.

Hesíodo nos relata que Gea autoengendró a Urano para formar juntos la pareja primigenia y para que este a su vez la cubriera “por todas partes y fuera sede siempre segura para los dioses felices.

En la Teogonia se establecen dos formas de creación, la primera por división, así lo fue Gea y Nix y luego una segunda que lo es por unión o apareamiento, generándose así los elementos masculino y femenino como método de creación humana

La unión del Cielo y de la Tierra, de Urano y de Gea da nacimiento a los Ciclopes, Las Erinias / Furias, las Ninfas y los Titanes, y las Titánides, doce en total, seis varones y seis mujeres.

Hay vestigios matriarcales en la propia identificación de Urano que pasó a ser considerado el Dios Padre y generador junto a Gea, la Diosa Madre, de todo lo viviente, y es que, si bien Urano, pasa a ser Varuna, el Dios ario, el origen de su nombre proviene de “Ur – ana” que era una diosa, reina de las montañas y reina de los vientos y Diosa del Solsticio estival con festividades orgiásticas.  

Tan apasionante es el estudio de la cultura y mitología griega, que no la podemos resumir en pocas líneas, por lo que, en su caso, recomendamos acudir a otro de nuestros inconclusos libros, en eterna preparación y espera de finalización, titulado “Mitos y Misterios

La Creación Órfica.

El orfismo fue una corriente filosófica religiosa, aproximadamente anterior al siglo VI a.C. que se atribuye a Orfeo, personaje de la mitología griega, hijo de Apolo y de la Musa Caliope, que generó toda una concepción religiosa, a través de la reelaboración de los misterios griegos, con su propia versión de la Creación.

El lamento de Orfeo de Franc Kavčič (1.755 – 1.828).

La Creación Órfica ha podido conocerse a través del descubrimiento del Papiro de Derveni, datado sobre el siglo VI a.e.c.

La importancia de esta corriente, es que muchos investigadores han creído ver en el naciente cristianismo rasgos de esta concepción órfica.

“La Noche de alas negras, fue cortejada por el Viento y puso un huevo de plata en el seno de la Oscuridad, y que Eros, al que algunos llaman Fanes, salio de ese huevo y puso el universo en movimiento.”

“Eros tenia doble sexo y alas doradas y, como poseía cuatro cabezas, a veces mugía como un toro, o rugía como un león, y otras muchas silbaba como una serpiente, o balaba como un carnero.”

“La Noche se manifestaba en forma triada; La Noche, el Orden y la Justicia. Delante de esta cueva se sentaba la ineludible Madre Rhea, tocando un tambor de latón para captar la atención de los hombres sobre sus oráculos.”

“Fanes creo la Tierra, el Cielo, el Sol y la Luna; pero la diosa triple gobernó el universo hasta que su cetro pasó a Urano.”

En este relato mítico podemos encontrar una serie de simbolismos que mínimamente es conveniente aclarar, como lo que parece una primera contradicción en cuanto se menciona el Viento como agente inicial, y es recién luego del nacimiento de Fanes que se pone en movimiento el universo, es decir que recién habría viento, no antes, por lo que se debe interpretar no como viento en sentido de movimiento, sino como espíritu, que conlleva en su sentido el concepto de “soplo

Fanes es el sol, el símbolo de la iluminación.

El Viento es la imagen y el espíritu el sentido.

La descripción de Eros / Fanes con su doble sexo, sus alas doradas y sus cuatro cabezas, es una integración simbólica de los conceptos del andrógeno, ser que representa la unidad originaria y esencial del ser humano, y que es común a todas las culturas representando la integración de los opuestos y la unión eterna entre el hombre y la mujer.

Las cuatro cabezas representan los cuatro elementos esenciales de toda materia, Tierra (el Toro), Fuego (el león), Agua (la serpiente), y Aire (el Carnero).

El huevo plateado representa la luna, inicialmente representación matriarcal, pasando luego, según se explicita, a Urano, como representación de la imposición patriarcal.

Lo dorado y las alas, son un simbolismo de elevación y divinidad.

La Noche era la regente, manifestándose en si mismo como una Triada, y solo supeditada en jerarquía por la Diosa Madre Rhea, y hasta que, cede su posición a favor de Urano.

Los Titanes y Las Titánides.

Hijos de Urano y Gea, son seis varones y seis mujeres:

Los Titanes son: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto y Cronos,

y Las Titánides son: Febe, Mnemósine, Rea, Temis, Tetis y Tía, Teia o Tea, conocida también como Eurifaesa,

Estas deidades eran representaciones de las fuerzas elementales de la naturaleza, y se los ubica como existentes en lo que se da en llamar la Edad Dorada, o con mayor precisión la “Edad de Oro” (“aurea aetas”) que fue la época en que vivió entre los humanos el Dios Cronos / Saturno, y en la cual los hombres no habían desobedecido a sus dioses y eran inmortales, todo lo que pierden con posterioridad al ser castigados y expulsados de esa Edad privilegiada, conceptos luego tomados por la cosmovisión judía en su elaboración del Paraíso, o jardín del Edén y la Caída del Hombre por la desobediencia a Dios.

La caída de los Titanes por Rubens.

El Huevo del Mundo.

Otra versión mítica es la creación de Eurinoma,hija de Océano, que era Diosa de todas las cosas, que surgió desnuda del Caos, y separo el mar del cielo y fue accedida por Ofion u Ofioneo una serpiente con la que puso el Huevo del Mundo.

La Creación androgina según Platón.

Platón en “El Banquete” cuenta que la creación original fue hombre y mujer unidos formando un único ser con dos cabezas, cuatro brazos y cuatro piernas y que fue Zeus quien los dividió.

Esta división de la unión andrógina tiene su relación mítica con el intento del hombre de igualar y superar a Dios, que se relata en la historia de Zeus, al intento del hombre de acceder a la de los Dioses, el Monte Olimpo, lo que es tomado como base para la historia bíblica de la Torre de Babel.

Estos seres, hombre y mujer intentaron acceder al Monte Olimpo y compartir con los Dioses y fue Zeus quien como defensa los dividió con un rayo separando al hombre y a la mujer, y es desde allí que cada uno busca su otra mitad.

Para completar este concepto de la creación andrógena, nos permitimos remitirnos a la Sección Sexta de Sexo Bíblico, en donde profundizamos los conceptos bajo el título de “El origen andrógeno y el amor verdadero” 

Pasaremos a las CREACIONES MESOAMERICANAS.

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Autor

Francisco Bataller

Procurador, escritor e investigador sanjuanino. Su obra aborda historia, política, mitología, arte y pensamiento, promoviendo el acceso libre al conocimiento mediante licencias abiertas.