Creacionistas y evolucionistas.
Hay dos posiciones bien diferenciadas, los Creacionistas, que sostienen la literalidad bíblica y los evolucionistas, que separan la religión de la ciencia y sostienen la conocida y aceptada Teoría de la Evolución, expuesta originariamente por Charles Darwin, y las diferencias reales existentes entre una y otra, que pueden a simple vista apreciarse es que mientras los creacionistas no dudan en afirmar, con base bíblica, que la Tierra no puede tener, a lo sumo más de seis mil años, los evolucionistas, con bases científicas, que la edad de la tierra es de 4.500 millones de años, inserta en un Universo de 15 mil millones de años.
Esta diferencia, donde los sostenedores creacionistas llegan a manifestar que “cuando Jesús nació, la tierra tenía exactamente 4.134 años de edad” mientras que los cálculos científicos dan una edad a nuestro planeta de 4.500.000.000 años, esto es, en un solo número, una diferencia de criterio de más de setecientas treinta mil veces, y es lo que llamamos, siguiendo una vieja definición de Carl Sagan, (1.934 – 1.996) “un concepto aldeano del tiempo.”
Existe una tercera posición, que vendría ser la de los creacionistas evolucionistas o la de los evolucionistas creacionistas que pretenden aunar ambas posiciones en una suerte ecléctica de sostener que la Biblia tenía razón, aceptando la evolución para lo cual, se debe re interpretar el Génesis acorde a las verdades reveladas científicas, y así tratan de, manteniendo la aldeana datación, hacer ver que la evolución caminó por ese sendero, y que fue desde los inicios ya descriptos por Dios en la Biblia, que así no deja de ser la Palabra de Dios..
Sostiene Wayne Partain en “Los seis días de la creación” justificando bíblicamente la existencia de los fósiles, y de los diferentes estratos de la tierra, que son base de la posición evolucionista, que la explicación es otra:
“La explicación principal de la formación de los estratos de la superficie de la tierra y de los fósiles encontrados en ellos es que Dios sometió la tierra a un diluvio devastador.”
“El diluvio explica los estratos o capas de la superficie de la tierra, incluyendo la formación de continentes, océanos, ríos, montañas, valles, cañones, etc.”
Se llega al extremo intolerante de tener solo por válida la propia versión y por “pura leyenda” las restantes, y así este autor citado nos dice:
“el hundimiento de la Atlántida, continente que se supone existió en el Atlántico, fue uno de los cataclismos más terribles de que habla la historia. Desde luego, esto fue pura leyenda griega.”
Los días, días son.
¿Qué es un día? ¿Cuánto dura?
¿El día de Dios era de 24 horas?

Nuevamente exponemos la obra de Dalí sobre los días, para este tema de Los días de Dios.
Pareciera obvia la respuesta y por tanto ridícula la pregunta, pero es que se pretende alargar el tiempo del día, así como su concepto y ello para intentar, vanamente, aunar los campos en conflicto, Creacionismo (seis días de la Creación) vs. Evolucionismo millones de años.
Los creacionistas sostienen y se aferran a ello que los seis días de la creación son “literales y consecutivos” mientras que los eclécticos que pretenden unir a unos y otros, toman los seis días de la creación, pero le dan distinto concepto y extensión al valor temporal de los días, y así entonces penden llegar a entender que los seis días de la creación encierran los cuatro mil quinientos millones de años.
No coincidimos con los creacionistas, solo que admitimos la validez de sus críticas hacia los eclécticos que pretenden unir el evolucionismo con la creación, puesto que, en ese intento conciliador abusan de los términos y exageran los postulados.
El autor citado (Wayne Partain) es claro en su análisis en contra de esta pretensión, y dice:
“El uso de un número con la palabra «día» (359 veces aparte de Gén. 1) siempre indica que es un día de 24 horas. P. ej., Gén. 30:36. Frecuentemente (162 veces) Dios dio mandamientos que el pueblo había de hacer o no hacer ciertas cosas en ciertos días. Si la palabra «día» con número siempre quiere decir día de 24 horas en los demás textos, entonces debe significar día de 24 horas en Génesis 1.”
“La Biblia define la palabra la primera vez que aparece. Gén. 1:5, «Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y fue la mañana un día». «La tarde y la mañana un día». Cuando la frase «la tarde y la mañana» se conecta con un número y la palabra YOM (día) al final de cada fase de la creación, no hay manera más fuerte de especificar un día normal. En 38 textos estas dos palabras se encuentran juntas y en cada texto se refieren a un día normal.”
El mismo autor nos señala acudiendo a los propios versículos bíblicos, como es que el propio Dios ha definido al día.
“Éxodo 21. 9, Dios mismo dice, «Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10, mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11, Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó». ¿Alguien quiere discutir con Dios? En este texto Dios mismo explica enfáticamente el significado de los siete días de la semana. ¿Los seis días que los israelitas habían de trabajar eran períodos de miles o millones de años? Si no, entonces los seis días que Dios trabajó no eran períodos largos. ¿Podían los israelitas entender cuánto tiempo habían de trabajar? ¿Podían entender cuándo no deberían trabajar? Dios mismo estableció el patrón para los israelitas.”
Con una exageración se hace más visible la corrección de este argumento sosteniendo que los días son solo días, no otro concreto distinto y ampliado de tiempo.
“Adán fue creado el sexto día y vivió 930 años (Génesis 5: 5,), pero si cada uno de los días de la creación hubiera durado miles o millones de años, entonces Adán habría tenido miles o millones de años de edad.”
En el mismo sentido, salvando una contradicción bíblica, el autor citado, sostiene la validez del concepto del día.
“Hierba verde sin sol. Si los días de Génesis 1 no fueron días literales, entonces la hierba verde (árboles, plantas, toda la vegetación) que fue creada el tercer día hubiera tenido que existir por miles o millones de años sin el sol, porque fue creado hasta el cuarto día.”
Los Seis Días de la Creación.
En Génesis 1. 1, 31, Dios inicia su creación y avanza hasta el amanecer del día sexto, continuando en Génesis 2. 1, 4, hasta su conclusión y merecido descanso en el séptimo día.
Esa es la versión bíblica universalmente conocida y llevada a la pantalla grande, y es la versión, que siguiendo la tradición e imposición cristiana, es la verdad revelada, la única verdad y teniendo a esos relatos como una expresión real y literal, esto es que tal como se dice que sucedió, verdaderamente sucedió.
Dios es omnipotente, y a su orden las cosas son creadas, conf. Salmos 148. 5,
¿Si Dios es omnipotente, necesitó seis días para hacer la Creación?
¿Si Dios es omnipotente, necesito descansar el séptimo día?
La tradición cristiana toma estos seis días como un hecho real, histórico y acaecido, y para apoyar su posición se basan expresamente en Jesús quien en Mateo 19. 4, hace una referencia a la literalidad bíblica como algo real, posición también adoptada por Pedro y Pablo en 2 Corintios 4. 6, y en 2 Pedro 3. 5,
Es interesante destacar que esta versión de la literalidad bíblica se mantuvo con total vigor y actualidad, con mucha crítica obstruida y silenciada, y como referencia universal, o por lo menos, occidental.
En base a esta versión de la creación, se llegó a establecer no solo la edad de la Tierra sino hasta su fecha exacta de creación del mundo y de la presencia de Adán y Eva y a través suyo de las generaciones siguientes.
El propio Charles Darwin (1.809 – 1.892) tenía a su esposa su prima Emma Wedgwood (1.808 – 1.896) creyente del creacionismo, y por ende objetaba las posiciones de su esposo sobre la evolución natural puesto que contravenía la posición bíblica, lo que muestra la rigidez de la época, que lo forzó a diferir la publicación de su monumental y revolucionaria obra “El origen de las especies” en 1.859, en donde todavía imperaba en la generalidad de la población, y hasta en los círculos científicos, la datación impuesta por la Iglesia Católica basada en el Calendario de Ussher – Lightfoot.
Darwin, había a propósito dilatado la publicación de su obra por el temor a la represalia social y religiosa, sobre todo el temor a la Reina Victoria, (1.819 – 1.901) cabeza de la Iglesia Británica, y con mayor razón su otra obra “El origen del hombre” recién fue publicada en 1.871, en la que defendía la teoría de la evolución del hombre desde un animal similar al mono, lo que provocó, como era de preverse, una gran controversia religiosa.

En 1.875 el teólogo Charles Hodge (1.797 – 1.878) acusó a Darwin de negar la existencia de Dios al definir a los humanos como el resultado de un proceso natural en lugar de una creación diseñada por Dios, a lo que Darwin respondió sosteniendo que el hombre desciende al igual que todos los animales de un “molusco híbrido sin cabeza”:
“Siento verdaderamente que la conclusión fundamental a la que ha llegado este libro, esto es, que el hombre desciende de una forma inferiormente organizada, resulte para muchos altamente desagradable”
A partir de la aceptación científica de la Teoría de la Evolución, se ha intentado reconciliar el libro de Génesis, esto es el Creacionismo con la Evolución, y a nuestro entender sin éxito puesto que se parte en ambos extremos de pretensiones absolutas, cuando nada es enteramente verdad y todo contiene parte de la misma.
El esfuerzo por armonizar los seis días del registro de la Creación bíblica con la extensión del tiempo requerido para la Evolución, ha sido tratar de compaginar la Ciencia y la Fe, como si fueran complementarias por creerlas ab initio opuestas, cuando en realidad son dos esferas distintas y distantes de la personalidad humana.
Normalmente han sido los partidarios bíblicos los que han tratado de compaginar y congeniar ambas posturas, y ello, con la intencionalidad manifiesta de evitar que caiga estrepitosamente el modelo creacionista.
El error, todavía cometido por los creacionistas es interpretar literalmente la creación, y aun desde espacios distintos y distantes para el tiempo transcurrido entre día a día por Dios, aun, su apego al literalismo es un absurdo que les impide avanzar en que son dos esferas no contradictorias. La Creación por Dios, es propia de toda cultura y es una forma de ver como desde antiguo los hombres veían en su Dios la creación del mundo, sin necesidad de llegar a las teorías científicas, mientras la teoría darwiniana es una versión científica basada en datos científicos que en modo alguno pretende negar la existencia de Dios, solo que, no puede admitirse una versión escolar sobre la creación con pretendidas bases científicas.
Muchos eruditos de la Biblia, pretendiendo mantener su posición creacionista y literal bíblica han sostenido que los días de la Creación de Génesis 1. no fueron seis días de 24 horas, sino por el contrario largos periodos de tiempo.
Kenneth Nathaniel Taylor (1.917 – 2.005) en su libro sobre la Creación y la teoría de la evolución, intentando armonizar la Ciencia Filosófica y la Biblia dice:
“Me parece que los actos creativos especiales de Dios ocurrieron muchas veces durante seis largos periodos geológicos, seguidos por la creación de Adán y Eva hace quizás un millón o más años. Esta idea parece hacer justicia a ambas a la Biblia y a lo que los geólogos y los antropólogos actualmente creen. Si ellos cambian sus estimaciones hacia arriba o hacia abajo esto no significa ninguna diferencia a su creencia, a menos que muevan la edad de Adán hacia adelante o hacia atrás”
Muchos pretendiendo armonizar la ciencia y la creación se basan en 2 Pedro 3. 8, en cuanto, en otro contexto, tratando de justificar la demora en la parusía, que es el acontecimiento, esperado de la Segunda Venida de Jesús a la tierra al final de la historia, ante lo cual dijo:
“ante el Señor un día es como mil años y, mil años, como un día”
Lo que se compadece y relaciona con lo relatado en Salmos 90. 4,
“Porque mil años a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.”
Como muchas veces pasa en la interpretación bíblica, la misma es verdaderamente interesada y en este caso, como hemos dicho Pedro pretendía justificar una demora de la anunciada venida de Jesús y no, en absoluto determinar la medida de los tiempos de Dios en su creación.
Coincidimos con Kyle Butt, un joven Master en el Nuevo Testamento, en “Los días de la Creación” en cuanto este versículo de 2 Pedro, 2. Pedro no tiene que ver nada con la longitud de los días en Génesis 1. sino que Pedro estaba hablando de los “postreros días”
No creemos que sea necesario ningún acercamiento en este sentido entre ciencia y religión, puesto que cada una anda por su propio andarivel, y ninguna debe negar a la otra, son esferas completamente distintas, aunque lamentablemente es casi siempre que la religión niega a la ciencia y ello por sentirse afectada en sus propias bases.
Haciendo un análisis de los originales textos utilizados, se cuenta con la palabra hebrea «yom» que es usada sin ninguna duda en Génesis 1. y en Génesis 2. 4, como «día«
Se pueden encontrar otros textos del mismo libro en donde su significado y traducción se refiere a periodos de tiempo, como en Génesis 4. 3, (algún tiempo) y en 26. 8, (largo tiempo).
Esta palabra “yom” puede también usarse como en Salmos 95. 8, 11, para referirse a un largo periodo de los 40 años del peregrinaje judío por el desierto.
En Jeremías 46. 10, se usa la palabra para referirse al tiempo como “día de venganza” cuando Israel seria castigado por sus pecados.
Concluyendo, la Biblia sostiene la Creación en seis días y sus intérpretes que esos seis días fueron literales, no obstante las contradicciones internas en ese periodo temporal, por lo que no hay posibilidad alguna de compaginar, ni siquiera es necesario, por el contrario, es contraproducente asociar Ciencia y Religión, ni subordinando ninguna a ninguna.
Debe si primar la tolerancia y el respeto mutuo como dos actividades de la realización del hombre, dejando a cada una en su esfera propia.
El día exacto de la Creación.
Hemos visto los seis días de la Creación, pero no podemos quedarnos simplemente en eso, debemos avanzar y encontrar cual fue el exacto día de la Creación, puesto que con la pretensión hegemonía e intolerante la Iglesia como centro de poder no podía quedarse sin dar plena precisión a todo, y fue así que se llegó a establecer, y lo más increíble de todo, es que se llegó a creer en esa datación y cronología a que hicimos referencia del científicos, la datación impuesta por la Iglesia Católica basada en el arzobispo irlandés del Condado de Armagh, James Ussher (1.581 – 1.656) en lo que dio en llamarse posteriormente la Cronología o el Calendario de Ussher – Lightfoot, insertando como parte de ese trabajo al biólogo y sacerdote inglés John Lightfoot, (1.602 – 1.675) quien publicó una cronología similar en 1.642 – 1.644,

La obra del arzobispo por la que determina con exactitud la fecha de la creación se dio en llamar “Annales veteris testamenti, a prima mundi origine deducti” o “Anales del Viejo Testamento, derivados de los primeros orígenes del mundo”
Ussher, de su interpretación de los textos bíblicos determinó, utilizando el calendario Juliano, que el primer día de la creación comenzó el atardecer anterior al domingo del 23 de octubre del año 4.004 a.e.c. cerca del equinoccio de otoño.
La determinación del día preciso lo fue a través de la utilización de las tablas astronómicas del astrónomo, matemático y físico alemán, Johannes Kepler (1.571 – 1.630) conocidas como las Tabulae Rudolphinae o Tablas Rudolfinas, (1.627) y fue así que obtuvo el dato de un equinoccio ocurrido un martes 25 de octubre, por lo que, antedato un día y concluyó que la creación lo fue el día 24 de octubre.
Lo del domingo surgió en función de los seis días de la creación y el de descanso que fue el séptimo, y por ende el sábado, por lo que el inicio, ese primer día lo fue un domingo.
Ussher, en realidad había determinado el año de la creación en el 4.000 a.C. pero, considerando el error de Dionisio el exiguo, es que retraso cuatro años para compensar la diferencia
Por su parte John Lightfoot determinó que la creación comenzó a las nueve de la mañana del día 28 de octubre, difiriendo en la determinación del año, ubicándolo en el 3.929 a.e.c.
Y así, un 23 de octubre, Dios creo el mundo.
Por su parte, Beda el ermitaño, había determinado la fecha de creación en el año 3.952, y un contemporáneo de Ussher, el religioso francés Joseph Justus Scaligero (1.540 – 1.609) en el año 3.949 a.e.c.
La Estación de la Creación.
Para el Arzobispo Ussher era de gran importancia determinar en qué estación había sido creado el mundo, y lo definió considerando que lo fue en otoño y basado en que esa estación marcaba el principio del año judío, mientras que otros investigadores optaron por la primavera, y otros aun en un cálido verano.
Entendemos, sin pretender profundizar que en realidad si Dios estaba creando recién el mundo, no había todavía estaciones.
Tan irracional y verdaderamente absurda es la discusión y sin embargo estudiosos judíos y cristianos se han ocupado de la misma profundizando la interpretación.
Felón de Alejandría por su parte, se ubicaba entre los que apostaban a la creación en primavera, encontrando en el mismo pensamiento al Rahbi Jehoshua, mientras que, considerando que fue una Creación otoñal se encuentra el Rahbi Eliezer, la que llegó a ser considerada como posición ortodoxa y oficial, hasta que se llegó a determinar el inicio de año nuevo y así se complementó una y otra y se dijo que la Creación lo fue el día primero del mes Tisri y cinco días después y en ese día fue el nacimiento de Adán.
Continuaremos en ¿Cómo fue La Creación?
