Recorriendo Goya (03)

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Aníbal vencedor, contemplando Italia

Los aprietos del artista continuaban e intentaba obtener alguna pensión y reconocimiento artístico, todo lo que le era negado, y ante ello resuelve partir a Italia, que lo fue entre 1.769 a 1.771, y pudo, luego de muchos intentos y rechazos un premio, no el primer premio, sino una mención honorifica por su Aníbal vencedor, contemplando Italia, lo que le permitió regresar a su España con algunos méritos y allí, en Madrid, contrajo matrimonio con Josefa Bayeu en el verano de 1.773,

En esta obra, su primera obra juvenil con Mención de Honor, nos muestra al legendario y temible Aníbal el rey de los Hunos, y el artista lo representa enérgico, vencedor y radiante viendo a Italia a sus pies, y junto al personaje central, la clásica representación femenina de la victoria y un hombre con casco de toro que representa al rio Po.

Esa representación del Aníbal victorioso no deja de ser, según los especialistas, una proyección de sí mismo en su intento de conquistar Italia en reconocimiento a su arte.

Ese premio le creó su propia autoestima y ya se supo guerrero para sus mil batallas.

Pasa a ingresar entre 1.772 – 1.779, como cartonista en la Corte de Carlos III, (1.716  1.788 – rey de España, de Nápoles y de Sicilia) siendo los cartones los que servían de modelos a los tapiceros, lo que no era lo mismo que ser Pintor de Cámara que era el retratista del monarca, no obstante Goya se lució sobradamente en su oficio, pese a que no se le daba ninguna libertad en el estilo, sino que debían seguir, muy rígidamente, las instrucciones, pero supo aprovechar ese minimo e inferior escalón para, con mérito propio ir ascendiendo y ser reconocido, y así transcurrió realizando los cartones para Tapices de Santa Bárbara, luego para El Escorial y la decoración de los aposentos del príncipe de Asturias en el palacio del Pardo

Regina Martyrum.

En 1.780 consigue el encargo de pintar al fresco, para las bóvedas de las cúpulas de Basílica de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza, que lo son de una dimensión de 212 metros cuadrados, en realidad el encargo lo es en favor de sus cuñados Francisco y Ramón Bayeu, y Goya como ayudante, y así se distribuyeron las obras, realizando Francisco, entre 1.780 y 1.781, las bóvedas circulares Regina Prophetarum (Reina de los Profetas) y Regina Apostotolorum (Reina de los Apóstoles) (1780-1781), su hermano Ramón, las cúpulas Regina Confessorum (Reina de los Confesores), Regina Patriarcharum (Reina de los Patriarcas) y Regina Virginum (Reina de las Vírgenes) entre 1.780 y 1.783), y Goya la cúpula Regina Martyrum (Reina de los Mártires) en 1.781, que la concibió teniendo en cuenta que la pintura sería vista a gran distancia.

Nuevamente se le exigía el acomodarse a parámetrosmuyclasicistas, debiendo tener para las pechinas las alegorías de la Fe, la Fortaleza, la Caridad y la Paciencia. negándosele su libre expresión artística, y acusándoselo de altivo, soberbio, indócil y orgulloso, solicitándosele “que vuestra merced se someta a lo que pide la Junta

Debió nuevamente doblegar su orgullo para “servir y complacer a los señores de la Junta y a vuestra merced” y pudo completar su trabajo, que no satisfizo a sus mandantes, quienes “acordaron: lo primero, que a este Profesor se le satisfaga el trabajo de su pintura; lo segundo, que por ningún título ni modo se le permita el continuar en el resto de las pinturas de esta iglesia” lo que le causó gran resentimiento.

Observando la obra se aprecia la centralidad de la Virgen María, que esta vestida de una túnica roja y cubierta por un manto azul, portando una corona sobre su cabeza, con su mirada dirigida hacia lo alto en una cúpula rodeada de nubes, ángeles, santos y mártires, los que pueden ser fácilmente identificables, dispuestos en grupos, destacándose a San Lorenzo, Santa Engracia, con el martillo y el clavo de su martirio; San Lamberto, con la cabeza cortada entre las manos; Santa Catalina, San Sebastián, Santa Bárbara; San Jorge; San Esteban, los apóstoles San Pedro, con las llaves, y San Pablo, con la espada. y del niño Santo Dominguito de Val, un supuesto monaguillo del 1.200, destacándose en este caso, sobre esta leyenda, creada artificialmente por la propia iglesia, el detalle de su cabeza en un gran realismo.

Goya para esta pintura sobre cúpulas se basa en los antecedentes y experiencias de trabajos renacentistas como el realizado por Correggio en la catedral de Parma.

Continua, siendo considerado como gran retratista y pintor de la alta nobleza, relacionándose con el conde de Floridablanca, con los duques de Osuna y con mayor énfasis con el infante don Luis de Borbón, y trabajando como retratista para el Banco de San Carlos, habiendo igualmente realizad retratos femeninos como La condesa de Chinchón, y sus clásicas Majas, destacándose su cercanía humana, y en junio de 1.786 es nombrado pintor del rey, y adquiere fama y fortuna, que evidencia en gesto de estatus elevado el adquirir en 1.787 una berlina tirada por mulas, todo un lujo, para la época, siendo luego contratado , al año siguiente para el retrato de familia

La Familia de Carlos IV.

Esta obra es la imagen de uno de mis libros, La Familia – Sus orígenes y su transformación en instrumento de dominación patriarcal.

Este cuadro fue iniciado por Goya en 1.800 luego de haber obtenido, en octubre de 1.799, el mayor galardón al ser nombrado primer pintor de cámara real, lo máximo en la carrera oficial de un artista, y llevado adelante en un contexto político histórico previo a la injerencia total de Napoleón, tomando España, lo que motivaría los sucesos del 2 y 3 de mayo 1.808 y la aparición de las Juntas y Fernando VII. “el Deseado” que sería nuestro antecedente de la Junta de 1.810,

En este cuadro se retratan catorce personajes, todos ellos de l familia real, en un espacio donde solo puede apreciarse, sin más decorado, que una pared y dos mitades de cuadros, poniendo la centralidad en la figura de la reina, y junto a ella, el rey.

Goya se basa para esta obra en el antecedente de una pintura de familia real, de Velázquez en su inolvidable y magnifica Las Meninas, en realidad La Familia de Felipe IV, de 1.656,

Para su gusto y su autoestima Goya pudo sentirse en lo más alto de su carrera y satisfecho al poder emular y en un muy similar nivel al gran artista Velázquez, y en lo personal amasar una mediana fortuna que le permitió adquirir varias casas

Auto de fe de la Inquisición.

Todo su éxito no disminuía sus problemas que, su propio estilo y características sociales y su naturaleza crítica y atrevida le ocasionaban con el poder temporal, imperial de la iglesia, en una España que continuaba bajo la enseñanza intolerante de Isabel la católica y la Santa Inquisición, el Santo Oficio, que le cuestionaba su obra por sus sátiras sociales y sus transgresiones morales.

Una de las obras más cuestionadas fueron Los Caprichos, de 1.799, que se componía de una serie de 80 grabados que eran muy críticos y denunciantes de los vicios y abusos de los poderosos, en especial del clero, que lo llevó a un muy cercano proceso, llegando a declarar, contribuyendo a ello el desnudo y sátira social expuesto crudamente en La Maja Desnuda, por considerarlos totalmente obscenos.

Goya no renegó de sus denuncias, pudo esquivar, por su notoriedad el proceso y realizó como respuesta su obra Auto de fe de la Inquisición, (1.812/1.819) donde denunció los excesos de esa intolerancia religiosa.

En esta representación Goya creando una atmósfera claustrofóbica refleja y pone de manifiesto su oposición al absolutismo real, del reinstalado, Fernando VII, y religioso y en esta escena se muestra a los condenados a muerte en la hoguera, con sus llamativos sombreros y la crueldad del poder.

En un lado se muestran a los procesados y los santos inquisidores, y sobre un fondo sombrío, la muchedumbre que asiste al auto de fe, y en la parte superior, en un púlpito, se muestra a un fraile leyendo las sentencias a muerte y en la hoguera.

Para especialistas se identifican a franciscanos y dominicos, y en el centro, un inquisidor vestido de negro portando una cruz.

La inquisición que se mantenía plenamente vigente y que era un símbolo trágico de una mentalidad medieval nefasta y reprobable, retomó su poder de violencia e intolerancia a partir del restablecimiento de Fernando VII que lo fue apoyado por una igualmente absolutista Europa en una corriente ultrarealista, que renegaba de los nuevos liberalismos.

PROXIMA NOTA:

Nos ocuparemos de una pasión de Goya por los toros, por las Corridas de Toros, y lo que se esconde tras esos grabados.

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Autor

Francisco Bataller

Procurador, escritor e investigador sanjuanino. Su obra aborda historia, política, mitología, arte y pensamiento, promoviendo el acceso libre al conocimiento mediante licencias abiertas.

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