Recorriendo Goya. Cristo crucificado (02)

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Veníamos, sobre Goya comentando que la suerte le era esquiva por su propio estilo que no se acomodaba a los viejos parámetros academicistas, debiendo ceder ante ellos para su ingreso en la Academia que lo fue en 1.780 con su Cristo crucificado, una obra del artista, pensada, a designio, para convencer al jurado, para lo cual demostró conocer y dominar el estilo del dibujo tradicional, del neoclasicismo y academicismo francés, dejando de lado su disrupción cediendo en pos de su ingreso.

Esa decisión de Goya de verse obligado a ceder, en pos de la búsqueda de su admisión, constituye una voluntaria renuncia del propio artista a su identidad y estilo y lo realizo a conciencia de ser el medio e instrumento para poder ser visibilizado, sin que ello le obligara a dejar atrás su ímpetu y disrupción, sobre lo que volverá implacable en sus obras.

Habiendo observado el Cristo crucificado del, igualmente genial, Velázquez, puede verificarse que Goya se inspiró en esa obra para seguir las pautas neoclásicas impuestas, pero impuso sus propias diferencias.

Como primera observación lo es la centralidad del cuerpo sobre un fondo negro y plano, sin nada más que pueda distraer y con una luz frontal que se centra en ese cuerpo, y que se dirige iluminando a Jesús desde abajo hacia arriba, sin mostrar el clásico dramatismo barroco tradicional, lo que hace no mostrar ningun rastro de los sufrimientos de Jesús previo a su crucifixión, en su Pasión, y con un cuerpo proporcionado, muy al estilo griego.

Un detalle lo es el soporte de Jesús en sus pies y, otro, con su implicancia teológica, lo es la existencia de los Cuatro Clavos, esto es en cada mano y uno en cada pie de forma independiente que se muestran separados.

Lo clásico de esta imposición lo es desde el siglo XIII lo era lo de los Tres Clavos, esto es uno en cada mano y uno solo entre sus pies juntos, y aun sorprendente esta resolución lo fue a partir de una revelación divina sucedida ante Santa Brígida, que en realidad es una falsa santa, apropiada de la Diosa celta de nombre similar, justificándose que, ese solo clavo en sus pies juntos, lo era para acentuar el dolor físico, lo que no fue admitido por toda la inteligencia teológica que defendía los cuatro clavos, llegándose a ser practica obligatoria.

lo llamativo de estos Santos Clavos, como los tiene considerado la iglesia, es que, en las primeras representaciones de la crucifixión se muestran solo dos clavos que lo son, uno en cada mano, y atados sus pies, luego se pasa a tres clavos que son los dos ya visto y uno solo para ambos pies, y finalmente, en esto de la «Multiplicación» y agregados, se pasa a sostener que fueron definitivamente cuatro clavos, los clavos santos, dos para las manos y dos para los pies. 

Esa técnica de los Cuatro Clavos le permitía a Goya mantener las piernas de Jesus sin retorcerlas, manteniéndolas paralelas, rectas y estilizadas y una composición simétrica, equilibrada y serena.

Goya, si bien se apoya y basa en Velázquez, diferencia su Jesus en no exhibir una expresión agónica, sino con una boca abierta en una última suplica, y, en especial, con una cabeza levantada, inclinada hacia atrás y hacia arriba y no vencida.

Esta referencia, nos permite apreciar la obra, igualmente genial de Velázquez, en su Cristo Crucificado, y observar las diferencias entre ambos artistas.

Este Cristo crucificado, como todas las obras de Goya, guarda sus incontables secretos ocultos que este artista dejaba expuestos, y que eran mensajes para ser descifrados y descubiertos, que son, al decir de Maya Deren, en realidad, Eleonora Solomonovna Derenkovskaya (1.917 – 1.961) en referencia al Mito, «hechos de la mente puestos de manifiesto en la ficción de la materia»

Más allá de la apreciación sobre los efectos de la luz como fuente luminosa y difusa, es de destacar, en la representación anatómica del cuerpo, y su exposición que logra sorprendentemente disimular, realmente ocultar el peso de la gravedad, al mostrar a un Jesús, si bien crucificado, evidenciando que el cuerpo en realidad no cuelga, como es y son las versiones comunes de crucifixión, y se supone era la realidad del tormento.

Complementando esto, puede observarse que ni los brazos ni las piernas, que necesariamente, físicamente deberían estar tensionados, lo estan, ni se muestran como sosteniendo el peso del cuerpo, sino, esas extremidades mostradas relajadas.

Su presentación del Jesús lo es del estilo marmóreo griego, y lo ha presentado a ese Cristo crucificado sin los evidentes signos sangrientos del tormento.

Para la generalidad de los especialistas y críticos de Arte, este Cristo crucificado ha llegado a sr considerado el cuadro más original y rupturista de la historia.

Continuando con Goya, se dice que era originario de una familia de labradores y artesano, radicada en Zaragoza y que, por motivos de endeudamiento de su padre, por una hipoteca para refaccionar su casa, debieron trasladarse a Fuendetodos, pueblo originario de su madre.

PROXIMA NOTA:

Nos ocuparemos de otras de las obras de Goya, en especial de Aníbal vencedor, contemplando Italia, del retrato de La familia real de Carlo IV, y de la belleza del Regina Martyrum.

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Autor

Francisco Bataller

Procurador, escritor e investigador sanjuanino. Su obra aborda historia, política, mitología, arte y pensamiento, promoviendo el acceso libre al conocimiento mediante licencias abiertas.

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