Introducción aclaratoria.
En mi abocamiento al tema del Erotismo, que siempre me cautivó, debo diferenciarlo de lo sexual, entendiendo que esta, es una función orgánica que hace a lo biológico, a lo físico y común a todas las especies, mientras que el Erotismo es una construcción mental y emocional exclusiva del ser humano que transforma la sexualidad y hace más a la imaginación, al deseo, la fantasía, a conexiones profundas y significativas, a la cultura de los pueblos siendo un acto cultural y socializado, y por supuesto siendo una Virtud, se encuentra alejado de su extremo que es la pornografía.
Una clave para mayor entendimiento de los conceptos es partir de que el sexo, aun en sus mil variantes, es limitado, mientras que el erotismo es infinito.
El Arte es erotismo. El erotismo es Arte.
El cuerpo humano es un espacio habitado y como tal objeto de representación.
El Amor es erotismo. El erotismo es Amor, y aunque pudieran parecer conceptos opuestos, entendiendo al amor como algo idílico, lo cual no lo es del todo, y al erotismo como carnal, lo cual tampoco lo es del todo, siendo en realidad dos etapas interrelacionadas y complementarias entre si de una misma fuerza, que es, tal como lo definió Platón, en su libro el Banquete, el Eros, que es el Deseo, y ambos, el Amor y el Erotismo buscan la belleza, que trasciende al cuerpo físico ascendiendo al goce del Alma. Es la vía para ascender a lo bello y al conocimiento de uno mismo
El Eros es el que nos atrae, es el motor inicial, es esa energía erótica pero que no se queda en lo físico, sino en una integración que busca elevarse, pasando del aprecio por la belleza física a la admiración de la belleza espiritual moral e intelectual del alma de lo físico y lo espiritual.
Es el propio Sócrates, en Fedro, quien a través de Platón enseña que las actividades superiores del hombre participan todas de un delirio amoroso que indica su origen divino.
La filosofía y el arte comparten espacios con el erotismo, y raíces comunes, la belleza, el deseo de ir más allá de uno, superando a la biología que circunscribe y reduce la sexualidad a la reproducción, mientras que el erotismo implica y expresa una experiencia interior, como el motor que impulsa el alma, cuestionando los límites morales impuestos, superándolos siempre en pos de una mayor libertad, transgresión y su representación en el arte y en búsqueda de la vinculación con el otro elevándonos de lo físico a lo ideal.
El Erotismo hasta es disruptivo en cuanto tensa y cuestiona la imposición del poder, fundamentalmente sus regulaciones y condenas, y tiende a una construcción histórica capaz de moldear al sujeto.
El erotismo es pura sensibilidad sensorial, es, al decir de Octavio Paz, (1.91 – 1.998) poeta y escritor mejicano, Premio Cervantes 1.981 y Premio Nobel de Literatura 1.990, en una de sus obras “La llama doble” (1.993) que el erotismo es una poética corporal.
En otra de sus obras poéticas “La Piedra del Sol” basada en el calendario Azteca, y como una alegoría al eterno retorno y presenta el erotismo como la máxima expresión de amor, “como un puente entre la transgresión y la comunión total de dos seres” representado el cuerpo femenino como un bello paisaje y al erotismo como una guía que nos hace trascender las fronteras del individuo y superar la soledad, en una unión erótica que disuelve el sujeto en esa unión, y así el erotismo no solo es deseo sino una fuerza que nos une en inmensidad.
“Tu vientre es una plaza soleada,
Tus pechos, dos iglesias donde oficia,
La sangre dos misterios paralelos,
Mis miradas te cubren como yedra
Vestida del color de mis deseos,
Como mi pensamiento
Vas desnuda.”
Se percibe, se aprecia, se goza desde todos los sentidos, se ve, se siente, se gusta, se huele, se toca y por, sobre todo, todos esos sentidos se evocan desde una palabra escrita, un sonido, una imagen y hasta un recuerdo, y hace a nuestra sensibilidad.
Desde la poetisa Safo, con Ovidio en su Ars amatoria, y desde todos los tiempos el amor y el erotismo ha sido pasión, y no hay artista o poeta que no haya incursionado en su deleite, recordando a otro Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda, con sus bellos poemas, “Cuerpo de mujer, blancas colinas” y en uno de los artistas que marcan el cambio disruptivo sobre fines del siglo XIX e inicios del XX, el austriaco Gustav Klimt, (1.862 – 1.918) quien muestra en sus obras refleja de una sensualidad afirmando sin duda que todo arte es erótico.
Hasta en los Libros Sagrados se encuentra presente el erotismo, así en los textos hebreos, apropiados por el cristianismo, en el Cantar de los Cantares con escritos sobre el amor y el Eros, en los Poemas 1.2, 2.6, 4.1-5, 4.12-16, 5.4, 5.10-16, 7.1-8, 8.6-7, entre otros que muestran su sentir erótico, y varios de ellos muy explícitos, que obviamente la iglesia los reinterpreta a su manera.
Partimos de entender, Erotismo a punto que es vivir la sexualidad de forma, emocionalmente consciente, placentera, saludable, con plena autoestima y con el autoconocimiento corporal y el deseo activo.
Apasionado por la Mitologia y el Arte, encontraba en todas sus manifestaciones la aparición y representación del erotismo, por lo que, para el tema, tenía dos opciones, una abocarme a completar, como lo hice en “Los Senos en el Arte y en la Historia” con un tratamiento más profundo en cuanto a los espacios y tiempos, o, algo más sencillo, lo cual me hace sentir más libre, sin obligación de seguir secuencias, movimientos estilos, artista que es tomar temas, con toda libertad y dedicación a temas que me despierten más interes y que puedan serlo de algun lector de algo nuevo o más preciso en el análisis de una representación artística y no quedarse simplemente en la belleza de la misma.
Se entrecruzan en este apasionamiento el Arte, quien es y ha sido recurrente, en sus creaciones artísticas de exhibir y representar el cuerpo humano, que de por si es erótico en sí y, mayormente, resaltar ese sentido erótico, ocultándolo o disimulándolo en claves encriptadas evadiendo censuras morales.
Ese cuerpo humano, representado lo ha sido, la más de las veces, más de un ochenta por ciento, exhibiendo el bello cuerpo femenino en su desnudez parcial, y ello en una concepción sexualizada desde la imposición patriarcal.
Así en el Renacimiento, recurriendo a los Mitos Clásicos, los artistas más destacados se ocuparon de representar la sexualidad y el erotismo de las mujeres, por medio de sus desnudos, su sexualidad y erotismo, y una de esas obras magnificas, es sobre la que iniciaremos esta temática: “El Nacimiento de Venus.
El Arte ha presentado el cuerpo humano, femenino intercalando belleza, sentidos e imaginación en una poética corporal buscando que no sea el artista quien claramente le diga al observador que es lo que está viendo y apreciando, sino que sea este, quien, en una combinación de todos sus sentidos e imaginación, pueda experimentar sus propias vivencias a partir de lo que el artista ha plasmado para su exhibición.
Destacamos que los artistas a partir del siglo XVIII en adelante, según veremos, les dan a sus obras, un sentido de mayor sexualidad.
Iniciamos esto de Erotismo a punto que lo será de toda expresión artística, con una de las obras más bellas y sugerentes, y que, con seguridad ha sido vista por millones de personas, sea en en el Palacio de los Uffizi o en simples reproducciones, siempre manteniendo su belleza: “El Nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli, pretendiendo por mi parte exponer en un análisis detenido y detallado, todo su contenido, las historias que encierra, por sobre todo su simbología, velada, sin duda su evidente sentido erótico, suave pero explicito, sus personajes, su contexto artístico, mítico e histórico y como una obra magnifica del Arte
En esta magnífica obra que hemos de transitar, además de lo evidente y velado o encubierto que hay de erotismo puro, hay un mayor tesoro, que es el amor, erótico y platónico del gran artista Sandro Botticelli con su musa inspiradora, Simonetta su amor imposible, su amor ideal, nunca realizado, un amor inalcanzable, obsesivo, que lo llevó a consagrar su vida y sus obras a inmortalizar el rostro de su amada, lo que ha sido convertido en una de las leyendas románticas del Renacimiento.
Este trabajo, si bien lo es del Nacimiento de Venus, apenas se ingresa en su creación se advierte y es una fuerza inspiradora quien fue su Musa, Simonetta Vespucci, y por ello, no nos quedaremos solo en el análisis de la obra pictórica, magnifica de por sí, sino que abordaremos como un complemento necesario abordar sobre ella, sobre su belleza y su inspiración, por lo que es El Nacimiento de Venus y lo es el Recuerdo de Simonetta.
Las Musas, Simonetta, Venus y sus amores, en cualquiera de sus órdenes, nos permitirá hacer un más amplio recorrido, su historia y su arte.
El Nacimiento de Venus.

Esta obra es una de las más famosas pinturas del Renacimiento, que fuera realizada en 1.485, por Sandro Botticelli, por encargo de la famosa e influyente familia Medici, actualmente expuesto en la Galería Uffizi de Florencia, donde pude admirarla personalmente.
Podremos observar y apreciar a partir de esta pintura muchas características y detalles, símbolos y representaciones, que lo son a simple vista y tambien ocultos o velados, todo lo que hace de esta obra algo único, y nos permite adentrarnos en sus personajes centrales, tanto los artísticos del creador Botticelli, y de su musa inspiradora Simonetta, como de los personajes representados, la belleza de Venus.
Una de las características de esta pintura es que fue el primer cuadro pintado en tela en la Toscania, que era la tierra originaria de los etruscos.
Rompía los formatos tradicionales de la pintura es su dimensión que lo son de 1,80 Mts. de alto por 2,75 de ancho.
Rompía tambien una imposición cultural de hacer representaciones sagradas del cristianismo, y marcaba con ello un hito histórico dedicándose a una figura mitológica, esto es pagana, no cristiana, a todo lo que le sumaba la representación en cuerpo entero de una bella mujer luciendo un bello cuerpo en un desnudo femenino, que fue el primero de la nueva era que se avecinaba.
Su Creador.
Su creador un pintor clave del Renacimiento italiano en Florencia, Sandro Botticelli (1.445 – 1.510) nacido bajo el nombre de Alessandro di Mariano Filipepi, y fue apodado «Botticelli» que significaba “pequeño barril” en relación a su hermano mayor. que trabajaba en la curtiembre de cueros.
Botticelli vivió en un mundo, en una época que fue como todos, convulsionado con la particularidad de una contemporaneidad de artistas, de saberes filosóficos y científicos, de imposiciones religiosas conviviendo con la familia más poderosa e influyente de esa Florencia, los poderosos Médici, bajo Lorenzo de Médici, El Magnífico, los Sforza, los Borgia, los Machiavelli, Angelo Poliziano el Poeta, erudito y tutor de la familia Médici, Fra Filippo Lippi, su primer Maestro, el fraile dominico Girolamo Savonarola, Leonardo da Vinci, Giovanni Pico della Mirandola, un Filósofo y humanista del Renacimiento, y llegando a ser convocado por el Papa Sixto IV para decorar con frescos la Capilla Sixtina.
Fue, en su esplendor la máxima figura del arte en Florencia, se caracterizó por revolucionar el arte al introducir temas mitológicos clásicos, en grandes alegorías paganas neoplatónicas.
En una costumbre que tendría El Greco, Sandro Botticelli se incluía, como figura y personaje en alguna de sus obras, como en “La Adoración de los Magos” (1.475) y siempre bajo la tutela de los Médicci, son estos, los tres hermanos Médicci, quienes aparecen como los tres Reyes Magos, y en un aparte del cuadro, a la derecha, encontramos un autorretrato del propio Botticelli, que es la imagen que se reproduce.

Siempre, en Florencia, fue un protegido por los Medici, hasta la caída de esta familia tras el ascenso del fanático religioso Girolamo Savonarola, lo que hizo igualmente a su caída, y cambiando su estilo a un estándar más austero y religioso, falleciendo en Florencia en 1.510, y luego eclipsado por las genialidades posteriores de Rafael y Miguel Ángel, siendo redescubierta y valorada la genialidad de sus obras en el siglo XIX, siendo exhibidas la mayoría de sus obras en la Galería Uffizi.
De Botticelli se conoce y aprecia toda su obra, no se le conoce ni conoció mujer ni amorío alguno, ni hijos, se lo llegó a acusar falsamente de hereje y hasta de sodomía.
Fue muy enfermizo, viejo y sin recursos, olvidado por su pueblo, pidió ser enterrado en el mismo cementerio que lo habia sido Simonetta, y así, esos dos amantes, que nunca lo fueron estuvieron en la tumba mucho más cerca que en sus vidas.
Su Musa inspiradora.
Ya volveremos sobre esa pintura especial de La adoración de los Reyes Magos, que une, en el mismo lienzo al artista y a su Musa inspiradora, Simonetta Vespucci, (1.453 – 1.476) quien en esa pintura hace el papel de la Virgen María.
Como dato de interes, Simonetta era hermana de Américo Vespusio, (1.454 – 1.512) el navegante en cuyo nombre se bautizó América a nuestro gran continente.
Simonetta Vespucci, fue la Musa inspiradora del artista. era casada, desde los dieciséis años, se dice que hasta fueron vecinas en sus localidades y sin embargo no se conoce que haya habido relación personal alguna entre ellos, no obstante esa mujer será el amor obsesivo, platónico e inalcanzable de Botticelli.
Simonetta era una mujer, noble e integrante del círculo íntimo de Lorenzo el Magnífico, (1.469 – 1.492) y considerada la más bella de Italia del Renacimiento, muy conocida por la población, que la festejaba como su Reina de la Belleza, y conocida como “La Bella Simonetta” habiéndose hecho de su rostro una figura idealizada y que será, obsesivamente, la protagonista de sus obras, aun habiendo fallecida muy joven, llegando a pintarla y retratarla de memoria, Simonetta, y viviendo, Botticelli, el resto de su vida obsesionado con su recuerdo, a tal punto que pidió ser enterrado junto a su amada, a sus pies en la Iglesia de Ognissanti en Florencia.
Los rostros de Simonetta.
Muchos e importantes artistas la conocían y dejaron su recuerdo en el arte. Uno de ellos fue Domenico Ghirlandaio, más conocido por el apodo Ghirlandaio (1.448 – 1.494), quien tuvo a Simonetta como su Modelo en sus frescos de la Virgen de la Misericordia, (1.472) en la iglesia de Ognissanti en Florencia, siendo este artista uno de los grandes artistas del Renacimiento florentino, quien llegó a ser maestro de Miguel Ángel.
El artista representaba en esta obra, en la que Simonetta cumple el papel de la Virgen María, y con su manto proteger a los miembros de la familia Vespucci, quienes aparecen arrodillados a sus pies.

Otra obra de Ghirlandaio que es conocido como el Retrato de Giovanna Tornabuoni, (1.488) exhibido en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, se creía que lo era del rostro de Simonetta, por la belleza de ese perfil de una dama aristocrática.
Otro gran artista, que la recuerda, lo fue Leonardo da Vinci, quien dibujó su retrato luego del fallecimiento de Simonetta, pero que no se ha encontrado por no haber sido una pintura oficial.
Piero di Cosimo, o Piero di Lorenzo (1.462 – 1.522) pintor italiano llegó a retratar a Simonetta, de manera póstuma cuando Simonetta ya había fallecido en 1.476, y con la particularidad de que este retrato es el único que lleva el nombre de Simonetta Vespucci en el título.

En este retrato, de Piero di Cosimo, puede observarse una serpiente alrededor del cuello, lo que hace que el artista estaba representado a Cleopatra.
La belleza y magnetismo de esta Musa se materializa en el poeta Rubén Darío quien se refiere a ella en su poema «Sonatina«. (1.896) en su obra Prosas profanas.
Sandro Botticelli, igualmente, fue quien la inmortalizó, además de ser su figura central en sus cuadros, lo hizo en uno especial, pintura, en temple sobre madera, Retrato de una joven, representando el perfil idealizado de una dama noble, mostrando y capturando la belleza femenina y melancolía, propia del Renacimiento.
Este rostro fue el que se convirtió en un Estandarte de la familia Médici que lo utilizaban en sus torneos, en uno especial en celebración del tratado de paz entre Venecia Milán y Florencia en 1.475, un año antes de su fallecimiento.

Su figura pasó a ser y representar el modelo ideal de mujer de la época, el canon de belleza y vultuosidad ideal
Botticeli la inmortaliza mostrando su perfil con sus cabellos ondeantes, que es el mismo que luego usaría en Venus, y en La Primavera, y otras de sus obras.
El Retrato de una mujer joven es de una mujer joven con una expresión delicada, pensativa. Y su largo cabello dorado y toda la obra centrada en ese bello rostro, con los detalles de su anatomía y vestuario, complementando la belleza y la elegancia femenina.
Los Medici utilizaron la bella figura de Simonetta como la imagen de su estandarte de belleza.
Simonetta falleció muy joven, de tuberculosis. a los 23 años, en 1.476, y de su recuerdo, a la perfección, el artista continúa teniéndola como Modelo para sus figuras femeninas, pudiendo, ocho años despues del fallecimiento de Simonetta, reproducir en sus obras, su belleza.
Si Venus era bella, la más hermosa de las Diosas, Simonetta, mortal, no lo era menos, al punto que en su época se la conoció como “La bella Simonetta”

Es interesante tener presente que, si bien se sostiene que Simonetta fue la modelo de Botticelli, en realidad, no hay registros históricos que lo prueben, pudiendo si asegurarse que fue su musa, pero no con exactitud su modelo, que, si lo fue, lo fue desde el recuerdo por haber fallecido ocho antes de la realización de la pintura.
Queda como Mito Romántico o leyenda de lo que fue real, ese amor imposible.
Debe tenerse presente que al momento en que Botticelli pinta El Nacimiento de Venus, que lo fue alrededor de 1.484, Simonetta ya habia fallecido en 1476, es decir, unos ocho años antes de la obra, por lo que se descarta que, en los hechos, Simonetta haya sido modelo y haya posado para el artista en algun momento.
La Obra y su entorno.
La figura mitológica a la que se recurre es Venus, la Diosa de la Belleza y del Amor y la genialidad del artista, siguiendo los relatos mitológicos, la hace emerger de la espuma del mar siendo, llevada por las suaves olas a la orilla y sobre una concha, simbolizando la fertilidad.
Esta obra aparecía como una nueva representación de una Sirena con la variante de que todo su cuerpo es de una bella mujer, y como tal, es la representación del cuerpo femenino, de la belleza, amor, el Eros y fertilidad, e igualmente la renovación
Esta obra nos permite profundizar en lo artístico, en lo simbólico y en la relación con los relatos mitológicos, y en especial, puede apreciarse en esta pintura, haciendo un análisis crítico, acercarnos a exhibir su sentido erótico, y su amor platónico.
Como habiamos expuesto, eta obra fue el primer desnudo frontal femenino que se exhibía desde hacía mil años, y lo más llamativo era que se exhibía el rostro, de ese desnudo, de una figura femenina real, y muy conocida en la Florencia de la época: Simonetta.
Un dato técnico, pero que es relevante lo es que fue la primer pintura en lienzo, pintada al temple.
Botticelli plasma en esta y en otras de sus obras, conceptos humanistas que surgen de verdades naturales, posicionándose en su humanismo antropocéntrico que veladamente se oponía al teocentrismo imperante en el Medioevo, y ello, en realidad, pudo llevarlo a cabo, sin mayores restricciones eclesiásticas, gracias al apoyo y a la protección de la familia de los Médici.
Botticelli fue un artista que pudo expresarse con mayor libertad de lo que ofrecía la época y ello gracias a la protección de lso Médici, familia que se encontraba en su apogeo en 1.490, lo que posteriormente decayó con la aparición en escena del fraile Girolano María Francesco Matteo Savanarola, (1.452 – 1.498) un fraile dominico, de gran influencia religiosa y moral y con un activismo radical y una visión apocalíptica cambió el clima cultural y social de Florencia en la década de 1490 denunciando, lo que era público y conocido, el lujo, la corrupción y los excesos de los poderosos, entre los cuales incluía a la propia iglesia, especialmente al papado y a las altas jerarquías, y, en lo local. en contra de los Médici, llevando adelante lo que fue La Hoguera de las Vanidades, un martes de carnaval, siete de febrero de 1.497, incendiando y quemando todo lo que consideraba pecaminoso y ofensivo, y entre esos objetos así considerados se encontraban varias obras de Botticelli.

La imagen lo es “Savanarola predicando contra de vanidad” (1.879) del pintor alemán Ludwig von Langenmantel (1.854 – 1.922)
Las pinturas, La Primavera y El Nacimiento de Venus, lograron salvarse de esa quema por no encontrarse en la ciudad sino fuera y distante de la ciudad en éxtasis incendiario.
Los acontecimientos hicieron que el artista se vio obligado a protegerse, máxime cayendo los Médici y su influencia, y dispuesto a encarar obras de contenido religioso católico.
Savanarola en su cruzada fanática de teocracia puritana, aprovecho la caída de los Médici y todo el fanatismo exacerbado y desafió al propio Papado, lo que no duró más que un año, y finalmente fue quemado en esa misma Plaza de la Señoría, donde un año antes había llevado a cabo su Hoguera de las Vanidades.
La inspiración mitológica.
Según los expertos, la inspiración del artista lo fue a partir de una historia o relato mítico que escribió el poeta renacentista Ángelo Poliziano, (1.454 – 1.494) humanista, poeta y filólogo, muy cercano a la familia de los Médici, en su propia obra, una ópera “Stanza per la Glostra” (1.475) que formuló los complejos conceptos mitológicos y filosóficos, lo que inspiró las obras maestras de Botticelli, y puede observarse, admirando la pintura, describiendo el nacimiento de Venus, como surge, según los entendidos, una muy completa coincidencia de la obra de Botticelli, siguiendo la narración del poeta Poliziano.
Este poeta influyo notablemente sobre Botticelli tanto en su obra El Nacimiento de Venus, como en La Primavera.
Otro de los antecedentes y bases literarias para el artista lo fueron, además del ya visto Poliziano, los clásicos Homero, (VIII a.e.c.) Publio Ovidio (1 a.e.c.) y Hesíodo (VIII a.e.c.) en su Teogonía (776 a.e.c.)
Según el relato del poeta griego Hesíodo, el nacimiento de Venus, que fue considerada la Diosa del Amor, lo es emergiendo no de una madre, sino que surge espontáneamente del mar y ello a causa de la castración de los genitales que le realiza Cronos, utilizando una hoz de acero dentada, a Urano, su padre, que lo es a raíz del mito del que Gea, la Diosa Madre, casada con Urano, el Dios Cielo, quien encerraba a los hijos que Gea iba pariendo, y así, el ultimo de esos hijos, Cronos, siguiendo instrucciones de su madre castró a Urano, y libero a sus hermanos, y del semen derramado por la castración, surgió una blanca espuma, y de ella nació una bella doncella.
Lo de la espuma se asocia más con el relato del nacimiento de Afrodita, como Diosa griega, que es asociada a la Venus romana, y esa asociación lo es que el nombre griego de la diosa, Afrodita, deriva etimológicamente de aphros, que en griego antiguo significa precisamente «espuma«.
Hesiodo hace que la Diosa emerja de las aguas y sea llevada a la isla de Citera y luego a la isla de Chipre.
De Musas y amores platónicos.
Es más que frecuente en el arte, en especial en la pintura, así como en otras artes la existencia de Musas inspiradoras, así como lo fue sin duda Simonetta para Botticelli, siendo, además, sumando a ello, su amor platónico, tambien frecuente en el mundo artístico.
Musa, es en la Mitologia griega, en plural las Musas, las nueve hijas resultado de nueve noches consecutivas de amor entre Zeus, el Rey de los Dioses y la titánide Mnemósine, la Diosa de la memoria.
Cada una de esas Musas eran las encargadas de cantar para los Dioses e inspirando a los artistas, matemáticos, astrónomos y poetas.
Esas Nueve Musas son:
Calíope: Musa de la belleza, la elocuencia y la poesía épica, también se le conocía como la de la bella voz
Clío: la musa de la historia, atribuyéndosele la introducción del alfabeto fenicio en Grecia.
Euterpe: Musa de la música, quien inventó la flauta doble.
Erató: ‘la amorosa’ Musa de la poesía y del arte lírico-
Melpómene: ‘la melodiosa” Musa de la tragedia y del teatro trágico
Terpsícore: Musa de la danza, la poesía y los coros.
Urania, ‘la celestial” Musa de la astronomía y la ciencia
Talía: ‘la festiva” Musa del arte y de la comedia.
Polimnia: ‘la de muchos himnos’ Musa de los cánticos sagrados y la poesía sacra.
Las Musas eran normalmente presentadas junto al Dios Apolo, y así lo es en la imagen que se reproduce (1.921) del artista John Singer Sargent, obra que se encuentra en Museo de Bellas Artes de Boston.
Las Musas fueron siempre inspiradoras y sobre ellas varios artistas las representaron en sus obras, lienzos, frescos y esculturas, destacándose entre ellas, Rafael Sanzio en el fresco El Parnaso (1.511), Tintoretto en su Las Musas (1.578), y Gustave Moreau:, entre otros muchos y este representándolas en varias de sus obras, tales como La musa y el poeta (1.874) y Hesíodo y la musa.
Sin distinguir en cual precisamente encarnaba Simonetta, lo cierto es que fue la Musa no solo de Botticelli sino de muchos otros artistas.
Para Botticelli era además su amor imposible, y lo fue tal en el artista que nunca se casó, y antes de fallecer, el 17 de mayo de 1.510, 34 años después del fallecimiento de Simonetta pidió ser enterrado cerca de quien fuera su Musa inspiradora.
No resulta extraño el amor platónico en los artistas y sus relaciones con sus inspiradoras, como lo han sido para muchos artistas sus musas y de ello nos comenta Octavio Paz en otro de sus poemas, La Piedra del Sol, cuando sin detallar de quienes se trata hace mención a varios nombres de mujeres:
“He olvidado tu nombre,
tienes todos los rostros y ninguno,
eres todos los pájaros y un astro”
Octavio Paz, menciona los nombres de mujeres, Melussina, Persefone, Laura, Isabel y María
Sobre estas mujeres, se ha podido identificar a Laura como Laura de Noves, (1.310 – 1.348) que en realidad fue la musa y el amor platónico del filósofo italiano, precursor del Humanismo, Francesco Petrarca, (1.304 – 1.374) que la menciona en su Cancionero”
Isabel lo es Isabel Freire (1.510 -1.536) una noble portuguesa de la corte real, inspiradora y amor imposible del poeta y militar español Garcilaso de la vega (1.498 1.536) –
Persefone es la mujer raptada por Hades, Melussina es la mujer condenada a llevar un día a la semana una cola de serpiente, y María es una alusión a la Virgen.
De Musas y de amores platónicos pueden mencionarse los casos de Auguste Rodin y Camille Claudel, quien fue su alumna, musa y su amante.
Salvador Dalí y Gala, Elena Diakonova, su esposa, su guía, su agente y su musa inspiradora.
Pablo Picasso y Dora Maar, quien, entre muchas mujeres, esta fotógrafa y pintora fue durante los años de la Guerra Civil Española y su inspiración para el famoso cuadro Guernica.
Diego Rivera y Nahui Ollin: María del Carmen Mondragón, destacada artista, poeta y feminista mexicana.
Gustavo Adolfo Bécquer y Julia Espín, inspiradora de las famosas Rimas.
Dante Alighieri y Beatriz, es quizás la más famosa historia de un amor totalmente platónico que fue el amor del poeta Dante Alighieri por una joven, Beatriz, de la que, él mismo cuenta, se enamoró muy de niño y la volvió a ver muchos años despues, sin nunca lograr ninguna relación, y que, tras el fallecimiento de la joven, el poeta quedo devastado.
Un Amor obsesivo.
La obsesión fue tal que la representó en numerosos de sus obras, especialmente en algunas pinturas religiosas como la Virgen de la Granada, y en otras mitológicas como Venus y Marte, La Primavera y La Adoración de los Reyes Magos.
La Primavera.
Esta es una de las obras más destacadas y bellas de Sandro Botticelli y representativa del renacimiento italiano, especialmente florentino.
Es una obra, como las de su artista, muy llenas de simbolismos e inspiraciones y personajes mitológicos, entre ellos, Las Tres Gracias, Venus, Céfiro, y la Ninfa Cloris, centrándose en la figura principal de la mujer, en un escenario de muchísimo colorido, una fuerza emocional y abundante vegetación, habiéndose detectado, por los especialistas que, al igual que lo será en El Nacimiento de Venus, el artista presenta en su obra, se calcula que más de doscientas especies botánicas distintas existentes.
Esa mujer allí representada en su belleza tierna y delicada, lo es Simonetta Vespucci.
Esta obra fue un encargo, al artista por la familia Médici, por Lorenzo di Pierfrancesco de Medici como regalo para su novia.
Puede observarse, sobre el extremo derecho al viento Céfiro atrapando y elevando a Cloris y convirtiéndola en su esposa.
Estos personajes aparecerán igualmente en El Nacimiento de Venus.
La figura central lo es la Diosa Venus.
Sobre la izquierda aparece un personaje masculino que lo es el Dios Mercurio, el mensajero de los Dioses, atractivo, elegante, fuerte, y ataviado con sus clásicas sandalias con alas y su casco, y según los especialistas es inspirado en el novio de la fiesta, Lorenzo di Pierfrancesco.
Mercurio parece distraído recogiendo los cítricos que recuerdan su origen y es que esos frutos eran la pasión de los Médicci y los cultivaban y exhibían como muestra de poder y riqueza.
Sobre la parte superior un Cupido lanzando su flecha de amor que va dirigida a una de las Gracias, encontrándose, las tres, danzando con sus manos entrelazadas, y la fecha, quien, en la escena representa a Semiramide Appiano, que era la novia de Lorenzo.
Siempre muy detallista en sus obras, se cree que estas Tres Gracias son, mujeres aristócratas que existieron, amigas de la novia, y que danzaron en esa ceremonia, y se las ha identificado, a estas Tres Gracias como Albiera Albizzi, Eleonora de Aragón, y la tercera Simonetta Vespucci, que es la que figura dándole la espalda al espectador, y dirigiendo su el rostro y su atención para él novio.
La Virgen y el niño
Esta obra lo es conocida bajo el nombre de La Virgen y el Niño en un nicho, de Botticelli y su taller (1.476) que se conserva y exhibe en el Museo Soumaya en la Ciudad de México.
La imagen, con el rostro de Simonetta con rasgos melancólicos y sus rizos dorados y ondulados, hace a la Virgen María mostrando gran ternura, sosteniendo a su hijo Jesús.
Esta obra de 1.477 lo es a más de un año de haber fallecido Simonetta, lo que hace que la pinto de memoria, evocando su recuerdo, como lo haría en muchas de sus otras obras.
VENUS Y MARTE
En Venus y Marte, (1.483) la veremos en Los Amores de Venus, está inspirada en los rasgos de Simonetta, para Venus y del propio Botticelli, para Marte.
La Madonna del Magnificat
La Madonna del Magnificat, otra de sus muchas y magnificas obras de Botticelli y que pueden admirar en el Uffizi y que es una de las más famosas, realizada aproximadamente en el año 1.481 y en un curioso formato circular, que era popular en el Renacimiento.
La escena lo es de la Virgen sosteniendo a su hijo Jesús mientras escribe, en un libro, y guiada su mano por la de su hijo, el inicio del cántico bíblico «Magnificat anima mea Dominum« (Mi alma glorifica al Señor) que se encuentra en el evangelio de Lucas 1, 46, 55,
La obra se destaca por muchísimos factores y elementos, por la delicadeza de los rostros, la elegancia de los ropajes y el uso de finos velos transparentes, todo bañado en un halo de luz dorada y colores fríos para dar volumen y gracia a las figuras.
Se observa igualmente a dos ángeles que sostienen sobre la Virgen una corona de joyas, en lo que representa la coronación de la Virgen como Reina de los Cielos.
Otra particularidad de esta obra, es que se muestra a Jesus, bebe, que sostiene en su mano una fruta de granada representando la realeza, y sus semillas rojas que se dice son el símbolo de la sangre que, anticipadamente ya sabía, ese bebe, que le iba a suceder, y que lo será en la cruz.
Retrato de una Joven.
Es otra de las bellas obras de Botticelli y que tienen de musa inspiradora el recuerdo de Simonetta, y lo es representando una Ninfa, datada aproximadamente en 1.480, que actualmente e encuentra en Alemania en Fráncfort.
La adoración de los magos
Simonetta siempre o bien, para Botticelli, representando a la Diosa Venus o a la Virgen María, como en este caso de La Adoración de los Magos,
Nuevamente la pareja platónica, Simonetta como la Virgen María e insertándose en la misma obra el propio artista en un autorretrato representados como un joven vestido de amarillo que mira directamente hacia el espectador e incluyendo a los propios miembros de la familia Médici: Cosme, Pedro y Lorenzo de Médici, como los tres Reyes Magos, obra que tambien puede apreciarse en los Uffizi.
Si bien patrocinado por los Médicci, este trabajo fue encargado por Gasparre de Lama, y lo hizo en homenaje y honor a su nombre por el Rey Mago Gaspar.
En esa obra figuran como el Rey Mago mayor a Cosimo, que era el abuelo, así como su hijo Piero, y el nieto Lorenzo.
Puede observarse ruinas que dicen ser de Belén, y a sus espaldas a San José, la Virgen y el niño, todo lo que pretende representar el triunfo del cristianismo como nueva y verdadera religión y vencidos los paganismos.
La figura de Gasparre de Lama, mira atentamente hacia el espectador, al igual que La figura de Botticelli.
El Nacimiento de Venus.
el final de una obsesión
Botticelli conocía ya de memoria, de obsesión y de amor, el rostro de Simonetta y ante el encargo de representar El Nacimiento de Venus no dudo en que ella sería, nuevamente su musa inspiradora para retratar a la bella Venus.
Dicen los especialistas que Botticelli para esta obra se animó a desnudar a su musa inspiradora y a soltarle sus rizos dorados, y así dio su fruto esta obra maravillosa con todas sus simboligias, leyendas y misterios.
¿Qué nos muestra esta pintura?
Una bella mujer surgiendo de una concha marina en un apacible mar que la contiene y con un solo suave de viento que la empuja a la orilla y una doncella que la espera para cubrirla.
Algunas críticas de entendidos en el Arte cuestionan que se muestra una figura desproporcionada y citan como ejemplo que sus brazos tienen distinta contextura y así el izquierdo es más largo que el derecho.
Sin embargo, sigue siendo considerada una de las más bellas obras de arte.
Es realmente bellísima.
Debemos ahora, como una ecuación matemática en una formula compleja, ir separando sus partes y elementos.
Es de interes acercarse a la obra y poder observar algunos detalles que hacen a su representación y a los relatos mitológicos.
Lo central, sin duda, es la figura femenina emergiendo que es la Diosa Venus, (Afrodita) y lo es una bella mujer que aparece desnuda, como todo nacimiento, y ocultando sus pechos y en especial su vulva con sus rizos de radiantes cabellos que la cubren.
Aparece esa figura naciendo y, siendo explicito el artista, la hace nacer de una concha marina que es simbólicamente la vulva femenina.
La concha marina es una explicita simbología de la fertilidad femenina y del origen de la vida, lo que, sin pudor alguno, representará, siglos despues, en un estilo explícitamente realista en “el origen del mundo” (1.866) el artista Gustavo Courbet (1.819 – 1.877)
Emerge de las olas, esas olas que la empujan hacia la orilla de la isla de Chipre, según los relatos mitológicos y ello por ser el lugar consagrado de la Diosa.
Apreciando la belleza de Venus, como una nota genuina de plena femineidad, puede advertirse un gesto de pasividad, de quietud, de tranquilidad.
Sobre la figura de su cuerpo se observa que lo es en una línea sinusoidal, con un cuello algo más largo, una cabeza inclinada a la izquierda y una cadera hacia la derecha.
Esa línea lo es una línea curva suave y periódica que oscila desde un eje central, en este caso desde la derecha, desde su cara hacia la izquierda, y lo es, la línea sinusoidal, un fenómeno natural y de representación geométrica.
Sus ojos en una dirección incierta.
Su sonrisa en gestación, en potencia, pero no en acto.
Sus cabellos muestran como los vientos de Céfiro lo hacen ondular y debe sujetar con una mano ese cabello para ocultar su sexo.
Un dato sobre sus cabellos es que el artista uso pan de oro para resaltarlo.
Con la otra mano cubre uno de sus senos, dejando al descubierto el otro.
Sorprendentemente en esta bellísima pintura no podía faltar un elemento de precisión matemática, y lo hay, y lo es en cuanto a sus cabellos.
En especial prestando atención sobre el cabello en su hombro derecho, que lo es en una espiral en sentido logarítmico, que hace a un patrón matemático presente en la naturaleza y a la que se asocia con una verdad absoluta de la geometría Sagrada.
Esa espiral es una curva que crece sin cambiar la forma y hace a la “Divina Proporción” como la huella de Dios en la Creación.
Botticelli utilizó esas mismas proporciones matemáticas en muchas de sus obras, la Proporción Aurea o el Numero de Oro.
En toda esta imagen se muestra una armonía entre la que se fija en el ombligo de Venus y que puede observarse trazando una línea vertical sobre el centro de la pintura, que pasa por el ombligo, lo que hace al concepto del centro del equilibrio humano.
Tampoco falta la clásica simbología del genital femenino que se representa con la “V” y que puede observarse, tomando como puntos, por un lado, el izquierdo, las figuras de Céfiro y Flora y a la derecha la Ninfa Hora, que tienden a formar esa “V” cuyo vértice lo es el cuerpo de Venus.
Esos cubrimientos simbolizan la pureza y la belleza, y ello acorde al modelo artístico de la Venus púdica, que es la representación del Arte Mitológico conocida como La Afrodita de Cnido, Afrodita Cnidea o Venus de Cnido o La Venus Púdica, que es una de las más celebres esculturas (aprox. 360 a.e.c. del famoso escultor griego Praxíteles, del siglo IV a.e.c. el más renombrado escultor clásico y que representa en un baño ritual, a la Diosa del amor, Afrodita, entendida como del amor erótico y de la belleza femenina, sin olvidar que hacía a la fertilidad femenina y origen de la vida, y exhibiendo y acentuando el sensualismo.
Surgiendo aparecen los vientos que son interpretados por dos deidades menores, Céfiro que es el Dios del viendo del oeste, que es el que fecunda la tierra, que se encuentra a la izquierda, y junto a él encontramos a la Ninfa Floris, quienes se encuentra soplando para que acercar a Venus a la costa, y que cumplen el papel de simbolizar el momento del nacimiento, donde se deja ese ámbito especial del vientre materno para emerger a la vida, sintiendo en esos vientos la diferencia de su anterior estadía interna.
Según de Publio Ovidio (1 a.e.c.) en su Metamorfosis, Céfiro estaba enamorado de una Ninfa, Cloris, la rapto y se casaron pasando Cloris a ser Flora, la Diosa de los jardines y las flores, siendo ambos representantes de la llegada de la primavera y la fertilidad.
Sobre Cloris, acoplada en su vuelo con Céfiro, dejando caer flores, puede verse expuesto uno de sus senos.
Relacionado con Céfiro, encontramos la pintura Céfiro y la diosa Flora, fresco de William-Adolphe Bouguereau (1.875)
Ese mar en el que surge, puede ser interpretado como que es el líquido amniótico de su estadio anterior que ha sido desparramado en la parición, o en el mismo sentido se ha interpretado, según vimos en Hesíodo, que es el semen desparramado de Urano al ser cortado, sus testículos por su hijo Cronos, desterrando lo de su poder.
Con esa castración, el Mito avanza en la simbología de la separación de la Tierra (Gea) y del Cielo (Urano) lo que impedía la existencia del tiempo, y con la aparición de Cronos, (Tiempo) se da inicio al tiempo.
Cronos, el menor de los hijos, de acuerdo con su madre, Gea, planeo el derrocamiento de su padre Urano y procedió, en el momento que como cada noche bajaba Urano a unirse con Gea.
“ea acostémonos y gocemos del amor
Jamás la pasión por una Diosa o una mujer
se difundió por mi pecho,
ni me avasallo como ahora.
“nunca he amado así”
La imagen lo es de un grabado anónimo, “Cronos con el globo terráqueo” existente y exhibido en el Museo del Prado.
Así lo cuenta Homero en el siglo VII a.e.c. en su Ilíada.
Cronos, complotado son su madre, procedió a castrarlo con una hoz, liberando así a sus hermanos, separando el cielo de la tierra
Los genitales de Urano cayeron al mar, y de esa espuma se produjo en nacimiento de la Diosa Venus (Afrodita)
De esta misma simbología del castramiento por Cronos a Urano, y con ello el paso del Caos Cósmico al inicio del Tiempo y a la separación del Cielo y la Tierra, e igualmente, lo que será repetitivo en los relatos míticos, en cuanto al cambio generacional que es el Mito del Héroe de la maldición de ser derrocado por su propio hijo, que hace a su relación con el agua, en cuanto al nacimiento de la vida que nos referencia a casos míticos como, el más antiquísimo conocido, el de Sargon I (2.234 – 2.279 a.e.c.) dejado en una canasta en el mar, y su réplica judía de Moisés, y muchos otros míticos como Perseo encerrado en un cobre arrojado al mar, o, en algunas versiones Edipo, los míticos Rómulo y Remo, la india Karna y mucho más surgidos a la vida, como ahora lo hace Venus.
Complementando con el pensamiento filosófico acudimos al Tales de Mileto, (624 – 546 a.e.c.) presocrático que afirmaba que el agua es el origen y fuente de todas las cosas.
Por el lado derecho encontramos a una de las Diosas de las estaciones, Hora, hija de Zeus y de Temis.
Esta deidad que es quien espera a Venus, esta vestida de blanco con estampas de flore y con una manta igualmente florida.
Hora está en una posición que se acerca a Venus para cubrirla con un manto cubierto de flores.
Esa manta que le es ofrecida por Hora a Venus hace a la primera manta con la que se cubre a un recien nacido.
Sobre este manto con el que es recibida Venus, se sugiere que el artista le dio la forma y color de un pulmón y su simbología del aliento a la vida.
Esta simbología se asocia con un concepto platónico del poeta Poliziano que es el Pneuma que es el espíritu que le da forma a la materia.
Puede observarse entre el soplo de Céfiro y la Manta de Hora que aparecen en escena muchisimas imágenes de plantas, y según los expertos, contabilizando más de quinientas imágenes diferentes y según los botánicos se han podido identificar 130 de esa especies
Amores de Venus.
Siendo Venus lo central de la obra, y siendo la Diosa del amor y la belleza, era, facil de imaginar, muy acosada, pretendida y deseada, por su belleza por todos los Dioses, sin que se decidiera por ninguno.
Se casó con Hefesto / Vulcano el más feo de los Dioses, ese que, al nacer, su propia madre, Hera, lo echo del Olimpo por su fealdad, y al caer desde lo alto, se rompió un pie, lo que le provocó una renguera permanente.
Hefesto en venganza ideó una complicada red de oro invisible y le reglado a su madre, Hera un trono de oro, en el que sentada la Diosa quedó atrapada por esa red invisible, y como condición para liberarla exigió regresar al Olimpo y que se le diera a Venus, la más hermosa, como su esposa, a lo que Zeus y Hera tuvieron que acceder. y así se formó esa pareja, más despareja de la más bella con el más feo.
Era tan habilidoso como feo, y de sus habilidades, además de esa red de oro invisible fue el creador del escudo y del cetro de Zeus, de las flechas de Apolo y Artemisa, de las copas de oro de Dioniso, del carro de oro de Helios, de la coraza y escudo de Hércules, y de las armas de Aquiles, y de su propia fragua.
Venus se las ingenió para buscar consuelo en el amor de Ares / Marte y así de esa unión del amor, el deseo y la violencia nació la Diosa Armonía.
El artista español, Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1.599 – 1.660) nos muestra un Marte en una escala humana, y lo hace, según puede apreciarse en una representación no como el gran Dios de la Guerra sino como un hombre con su problemática humana, un hombre de carne y hueso y no como un Dios guerrero.
Llama mucho la atención su bigote.
Hefesto mediante esa complicada e ingeniosa red de oro invisible la utilizó para atrapar a los amantes y lo hizo en pleno acto amoroso, y en venganza los expuso públicamente ante todos los Dioses, lo que los avergonzó.
Ese episodio ha sido motivo especial de muchos artistas que lo han representado algunos de manera más explícita y otros muy sutil y fue el propio Botticelli quien representó, si bien no la escena específica, si a los amantes, en “Venus y Marte” (1.485)
Venus y Marte
Esta obra de Botticelli fue tambien un encargo de la familia Medici y trata de la infidelidad de Venus hacia Hefesto, y se encuentra en la Gallería Nacional de Londres, y que será quien, a su vez inspire a Tintoretto.
Según los especialistas, esta obra es una más de las obsesiones de Boticelli con Simonetta y, es ella la que representa a Venus, y es el propio artista quien representa a su amante, Marte.
Se visualiza a Venus vestida y a Marte desnudo y descansando, en una escena posterior al del sexo y ambos rodeados por pequeños sátiros jugando y uno de ellos tocando y soplando el cuerno en la oreja de Marte, que ni así se despierta.
Botticelli expresa, más que la infidelidad, el amor de la pareja en un sentido ideal platónico.
Se interpreta que el artista significaba que el amor derrotaba al odio, en este caso, habiendo sido Venus obligada a casarse con Hefesto, no por amor.
Ovidio en su Metamorfosis cuenta el episodio de cuando Venus le era infiel con Ares y, teniendo noticia Apolo del hecho corrió apresurado a contárselo a Hefesto, quien estaba en su fragua con sus ayudantes.
Una de las más famosas pinturas al respecto lo es la de Diego de Velázquez, quien en 1.630 realizo su obra La fragua de Vulcano, que es la siguiente imagen reproducida, y que muestra la situación previa, que hace a esa escena, mientras que otros apuntan a la captura de los amantes.
Evidentemente lo toma de sorpresa la noticia de la infidelidad de su esposa que le estaba dando Apolo, y puede observarse la maestría del artista en el cuadro, pudiendo apreciarse, en una completa descripción de ese intenso momento.
Se observa a Apolo dando la noticia y ante todo los trabajadores, ante lo cual Hefesto la recibe y se muestra descolorido, y turbado, que parece perder su propio dominio.
La sorpresa de los herreros que acompañaban a Hefesto, mostrándose a uno de ellos, el más alejado que deja de hacer su trabajo para prestar atención a lo que estaba ocurriendo, y otros dos, más cercanos que observan a Apolo comentando a la cara desencajada de Hefesto recibiendo la noticia.
Muchos artistas han representado esta historia mítica, entre ellos Paolo Veránese en Alegorías del amor, (1.550) y Tintoretto (1.518 – 1.594) en Vulcano sorprende a Venus y Marte, (1545) que muestra el momento en que Vulcano sorprende a los amantes.
Concluimos con esta obra de Tintoretto, un óleo sobre lienzo, tambien igualmente grande, midiendo un metro treinta de altura y poco menos de dos metros de ancho, que se encuentra en la Alte Pinakothek de Múnich.
El artista se inspiró en la vista obra de Botticelli de Venus y Marte, (1.485) con la diferencia entre las representaciones en que Botticelli representa un estilo platónico, frente a una representación más descarnada y terrenal, mundana, sensual y erótica de Tintoretto.
Nos muestra a Venus desnuda en la cama y Hefesto, representado más anciano, quien aparece observando a su infiel esposa, y hasta levanta la sabana para ver su sexo, y observándose un bebe, un niño, Cupido, fruto de Venus y Marte.
A todo esto, Ares, Marte se esconde bajo la cama.
Como siempre, nunca hay un final. El Arte y el Erotismo, son el lenguaje del alma y expresión de emociones y pasiones.
San Juan abril 2.026

