
“Los Amantes” Pintura del artista italiano del Renacimiento Giulio Romano
Alcmena.
Como ser un buen anfitrión.
Alcmena es una mujer mortal, de gran belleza, su nombre en griego es Alkmênê “poder de la luna”. es hija del rey Electrión de Micenas, quien a su vez es hijo de Perseo, quien es hijo del propio Zeus, lo que hace a Alcmena bisnieta del propio Zeus, y es esposa de Anfitrión quien es hijo de Alceo rey de Tirinto, quien a su vez es también hijo de Perseo. Todo en familia.
Zeus estaba enamorado de Alcmena por su belleza y sabiéndola fiel a su esposo, desarrolla un proceso para acceder a la mujer, para lo cual, lo primero que hace es enviar a Anfitriòn en una misión en contra de los Telebeos, que eran los que mataron a los hermanos de Alcmena,
Este artero procedimiento será el utilizado en las escrituras hebreas para el acceso del Rey David con Betsabe, al enviar a su esposo Urías el hitita al frente de batalla.
En el caso de Zeus, aprovechándose de la ausencia temporal de su marido, Zeus la seduce convirtiéndose en la imagen viva de su marido, y así haciéndose pasar por Anfitrión la accede sexualmente, para lo cual para hacerse pasar por Anfitrión va acompañado por Hermes quien se hace pasar por Socias, el criado de Anfitrión y le entrega una copa obtenida de las riquezas de los telebeos como muestra de que ha vengado la muerte de sus hermanos, y para un mayor goce y más prolongado hace alargar la noche por tres días completos, ordenando al sol que no apareciere mientras durase su relación con Alcmena.
De esta unión del Dios Zeus y de la mortal Alcmena, nace el Semidios Heracles, el Hércules romano.

Esta obra lo es del pintor italiano del Renacimiento Giulio Romano (1.499 – 1.546) en un estilo que destaca la sensualidad, evidentemente lo plenamente erótico, que era su característica y estilo, que es conocida como Los amantes (1.524), pintura que he tenido e goce y el placer de admirarla personalmente en el en el prestigioso Museo Hermitage, en San Petersburgo.
Por lo explícito del erotismo de la pintura de Giulio Romano, esa obra, como muchas otras, de similar estilo no eran expuestas al público, admiradas, pero en secreto y solo por quienes la censuraban, y dicha situación lo fue por espacio de cuatrocientos años, admitiéndose su exhibición pública recien en la década de 1.920,
Según los especialistas esta obra se entiende que lo es una referencia al tema mitológico que nos ocupa, esto es Zeus y Alcmena, y tambien, según otros, lo es representando una escena del matrimonio que celebró Alejandro Magno con una noble princesa persa, Roxana, luego de haber derrotado a Darío, el poderoso gobernante del imperio persa.
La siguiente imagen lo es una representación de lo que se dice fue aquella boda entre Alejandro y Roxana, y su artista lo es el pintor italiano Giovanni Antonio Bazzi, (1.477 – 1.549) conocido como Il Sodoma, igualmente del estilo manierista y de explicito erotismo, siendo paradójico que sus mecenas, esto es quien promocionaban y pagaban sus pinturas, lo fueron los papas Julio II y León X.

Volviendo al tema en cuestión, Zeus estaba casado con la Diosa Hera, que a la vez era su hermana, como lo era la pareja egipcia de Isis y Osiris, ambos dioses, hermanos y esposos, con la diferencia que de Osiris no se le conocen andanzas.
Hera, la celosa esposa de Zeus al enterarse planea su venganza y hace estirar el parto de Alcmena por diez meses.
Anfitrión, vuelve al día siguiente victorioso de haber vengado a los hermanos de su esposa venciendo a los Telebeos, y mantiene relaciones sexuales con su esposa, a la que nota fría y distante sin saber de la relación sexual en la noche anterior.
De esa relación de Anfitrión y Alcmena nace Ificles y así Alcmena da vida a dos hijos, Heracles, engendrado por Zeus e y por Ificles por Anfitrión.
Finalmente enterado Anfitrión de lo sucedido con su esposa, primero al advertir a su hijo Heracles a quien ve que desde su cuna estrangulaba unas serpientes, que habían sido enviadas por la celosa Hera, esposa legal de Zeus, ante lo cual acude ante el anciano adivino Tiresias quien le revela la verdad sobre la relación entre Alcmena y Zeus, por lo que desea vengarse y castigar a su esposa aun sabiendo de su inocencia y engaño por parte de Zeus, y dispuso quemarla en una hoguera, y fue Zeus quien, ante el ruego de Alcmena, evita su sacrificio, desatando una fuerte lluvia logrando que finalmente Anfitrión la perdone.
El nombre del esposo, Anfitrión, ha pasado a ser sinónimo, como sustantivo común aplicado a la persona que recibe a otro en su casa, como quien “comparte lo suyo” y esta significación se debe a la obra, en 1.668, bajo ese mismo título de Anfitrión del dramaturgo francés Jean Baptiste Poquelin, (1.622 – 1.673) más conocido como Molière.
El perro Laelaps frente al zorro de Teumeso.
Anfitrión es el personaje que es utilizado en la mitología para desarrollar el dilema de la paradoja de lo contradictorio que se muestra en varias versiones, una de ellas la leyenda China de la lanza y el escudo, ambos invencibles, o la paradoja de la piedra del filósofo hispanoárabe Averroes (Abu-l Walid Muhammad ibn Rusd) (1.126 – 1.198), o de la fuerza irresistible y el objeto inamovible, y aquí se da entre dos creaciones de Zeus, el perro Laelaps o Lélape, (“Viento de tormenta”) que es un perro creado para cazar siempre a su presa y el zorro de Teumeso, una presa creada para no ser cazada nunca.

El zorro de Teumeso, atacaba a Tebas y su rey Creonte, pide ayuda a Anfitrión para cazarlo, ofreciéndole como ayuda al perro Laelaps que era del eolio Céfalo, habiendo sido originariamente un regalo de Zeus a Europa y de ella a su hijo Minos, de este a Procris y luego de Céfalo.
Zeus ante lo contradictorio, ante lo que no podría tener solución, puesto que, si Laelaps cazaba al zorro de Teumeso, significaba que este zorro podía ser cazado, y si no lo lograba cazar significaba que el perro no tenía sus poderes, por lo que, ante ello, Zeus, y evitó que ninguno de los dos, ni el perro ni el zorro, fracasasen y convirtió al zorro en piedra y elevó al cielo al perro convirtiéndole en la constelación del Can Mayor.
Su ascensión al Olimpo.
Alcmena fue la mortal escogida con la cual el Dios Zeus engendró a su hijo mortal, el semidios Heracles, por lo que las historias mitológicas cuentan que, a la muerte de Alcmena, Zeus ordenó que el cuerpo de Alcmena suba al Olimpo, esto es a los cielos de los Dioses y compartió junto a Zeus los honores del Olimpo, versión que será adoptada y adaptada a los escritos cristianos sobre el ascenso de María al Cielo.
Otras versiones dan que el cuerpo de Alcmena fue llevado por Zeus a los Campos Eliseos de verdes prados, sitio mitológico paradisiaco donde no imperaba ni la vejez ni la muerte, ni el dolor ni el odio.
Representaciones.
Entre otras representaciones, en varias ánforas áticas (360 a.C.) exhibidas en el Museo Británico, así como en el Museo del Louvre, aparece Alcmena rogando a Zeus contra Amphitryon quien quería quemar a su esposa infiel.

Sobre la misma representación, en una hidria, que es una vasija de cerámica de la Antigua Grecia (siglo IV a.e.c.) usada para contener agua, con la característica de contar con tres asas, y que puede obserbarse exhibida en el Museo Británico, y en ella se muestra a Anfitrión con antorchas encendidas para quemar a su esposa sentada sobre una pira, hecha de troncos, y Zeus, ante las suplicas de Alcmena, hace aparecer dos nubes para apagar las llamas.
En esta crátera (475 a.e.c.) que es un Vaso de boca ancha para el agua y el vino y con dos asas, decorado con motivos geométricos y figuras en franjas horizontales, usado en la antigüedad, en la cerámica griega antigua, exhibida en el Museo Metropolitano del Arte de Nueva York, (Met) en la que se muestra un episodio de la vida de Heracles, con Alcmena representada Como una mujer joven, con túnica larga y el cabello recogido e Ifikes, asustado, junto a su hermano Heracles, estrangulando las serpientes enviadas por Hera para matarle, y a su lado la diosa Atenea, su protectora.
En otra cratera de figuras rojas (400 a.e.c.) Museo británico, aparece Zeus, con barba y pelo blanco, ascendiendo por una escalera para acceder al cuarto de Alcmena, siendo ayudado por Mercurio, quien lleva un gran caduceo y una lámpara para iluminar la escena, y Alcmena mirando la escena desde la ventana.

En Pompeya junto a Anfitrión en un fresco 62 en la Casa de la Vettii, junto Heracles estrangulando las serpientes enviadas por Hera, destacándose sobre el niño el águila de Zeus.
Las historias de Zeus y Alcmena siguieron siendo representadas en la Edad Media, y en épocas posteriores, así en los textos ilustrados de Robinet Testard, (1.470 – 1.531) un pintor e ilustrador francés de manuscritos renacentistas.
PROXIMA NOTA:
Seguidamente pasaremos a los amores de Zeus, transformado en un sátiro para seducir a la bella Antiope.
