Los Senos en el Arte 03 – Introducción.

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El amor victorioso es una obra de Caravaggio, pintada en el verano de 1.602

Fondo y Temática.

Ante todo, es preciso reiterar que en absoluto se pretende con este trabajo una simple visualización erótica de los senos femeninos, sino que, en esencia, son el símbolo elegido, y no es una originalidad nuestra sino ya es un icono y muestra de ello es la imagen reproducida en nuestra Tapa que lo es la representación artística de la Revolución Francesa, nada menos que ese movimiento social y político que se producía en contra del absolutismo real y que, en su lema, expresaba imponer los ideales de tres consignas universales, la LIBERTAD, la IGUALDAD y la FRATERNIDAD, y así en la representación artística se lo hace insertando, como el símbolo visible de ese ideario revolucionario, a una mujer exhibiendo sus pechos, con una Bandera Tricolor y empuñando un arma.

Esa mujer era Marianne, y se pretende con su imagen, luciendo sus senos, como muestra de su valentía y de su carácter y ser una representación de la Revolución y de la libertad y, sin embargo, veremos en su momento que ello no fue así, sino una vez más una sexualización de la mujer, sirviendo a un propósito patriarcal de una revolución burguesa que quería derrotar el absolutismo real, y pasar a ocupar su puesto, manteniendo con cierto gatopardismo un mismo modelo de explotación sin igualdad ni libertad, y mucho menos sin fraternidad alguna.

Siendo la temática Los Senos, partimos de una premisa y una realidad en cuanto son, en una contradicción de sentidos, o bien, como lo ha tomado la sociedad patriarcal, aun imperante, aun subsistente, un objeto erótico o, bien lo son, desde otra óptica, muy real, el símbolo de la vida, y así lo fueron desde la más antigua historia y evolución del homínido, y por ello símbolo de maternidad.

Son, en concreto parte del cuerpo femenino, son un emblema de la feminidad, pero igualmente lo son, aún hoy, por una sociedad sexualizada, un objeto censurado, o por esa misma sociedad, un objeto que es exhibido y comercializado, y en esa lucha inacabable, los pechos femeninos han sido a lo largo de la historia una representación del Arte, desde el más antiguo primitivo expresionismo hasta el más audaz surrealista, cubista, y en todos y cada uno de los estilos y movimientos artísticos.

El Fondo es recrearnos con reproducciones artísticas de grandes creadores que han hecho pie en la exteriorización de la mujer a través de sus senos, y esos senos, en muchos casos cosificándolos como apropiación masculina y a su servicio, y ello como una simple secuencia y consecuencia de lo que el Dios judeo cristiano relata en Génesis 2.18, “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada

La Temática es a partir de la exposición de grandes obras de arte focalizadas en los senos femeninos, y tomando a los mismos como una excusa para ahondar, con los senos como Iconos de una Batalla femenina aun inconclusa y en aguerrido avance contra el Patriarcado como sistema de dominación en general y en especial con misoginia y cosificación femenina.

Distintas variantes tienen esa descripción de “ayuda” sea necesaria, idónea, adecuada, lo cierto es que la mujer, conforme esta creación lo fue al servicio y dependiente del varón, porque Adán, habiendo sido creado y para él, para su servicio toda la creación de las aves de los cielos y de todo ganado del campo, no encontraba Adán una ayuda necesaria para él.

No es la única fuente y origen de lo que sería y es el Sistema Patriarcal, puesto que es unánime en todo texto creacionista y en toda normativa desde que el cazador recolector, el varón, paso a ser el agricultor ganadero y propietario, tomando para si toda la riqueza, el poder, la propiedad y todo el control social.

El escenario de esas ilimitadas extensiones sin dueño ni apropiación alguno en el que deambulaba el originario cazador recolector, pasó a la domesticación, primero del zorro convertido en manso y fiel perro llegando a la del ganado y conocimiento de la agricultura cíclica, con lo que generó la parcialización de los espacios, la apropiación de los mismos y la propiedad de los bienes de producción, entre los cuales se pasó a incluir a las mujeres, antes iguales cazadoras recolectoras, ahora proveedoras de su propia mano de obra dependiente y generadora de los hijos del varón, y de su cuidado.

Así se reescribió y racionalizó la historia creando el sistema de poder patriarcal con su objeto de apropiación de los cuerpos y de las capacidades sexuales-reproductivas de las mujeres, todo lo que devino con el perfeccionamiento e industrialización en el surgimiento del sistema capitalista, que a su vez devorándose a sí mismo ha pasado a un imperialismo tecno financiero, totalmente destructivo de la sociedad y del planeta, nuestro único hábitat.

Su base es la desocialización, esto es insertar la importancia de la insectificación social, el aislamiento entre unos y otros, el desapego social, el empoderamiento individualista como simplemente un individuo, lo que quedó reflejado en una frase poco recordada de un personaje, sexualmente mujer, pero patriarcal como ninguno, Margaret Thatcher para quien, “no existe la sociedad, sino mujeres y hombres libres

Objetivo central es que aun desde la mirada de un varón heterosexual sin negar que, como tantos hemos recibido una educación y cultura, de una mujer, de nuestra propia madre, que lo ha sido machista y patriarcal, hemos podido, en lo personal avanzar con todas las limitaciones, y nuestras contradicciones, en adoptar una posición y una forma de vida entendiendo que en realidad somos dos partes inseparables e iguales entre el varón y la mujer, que no debe ser llamada “la varona” “porque del varón la he creado” como lo enseña “La Palabra de Dios

En otro de mis Libros “Aspasia, la necesaria reivindicación de la mujer” (2.003) en el que avanzo en la temática de la denuncia de la desjerarquización de la mujer, y la necesaria reivindicación de la mujer como sujeto activo y libre, y así tomando para ello la figura de una mujer histórica como lo fue Aspasia, (470 – 410 a.e.c.) la compañera de Pericles, desarrollo una historia de esa imposición patriarcal, y en forma expresa me dirijo, en una Dedicatoria, en especial A mi Madre, A mi Esposa, A mi Hija, y a todas las mujeres, y remarcando, en especial, en forma expresa, a los hombres, a los varones:

También a todos los hombres.

En especial a los machistas para que conociendo el origen de la, aun mantenida desigualdad existente entre hombres y mujeres, injusta y antinatural, puedan comprender y ayudar solidariamente a borrar esas diferencias, y se vuelva a esa unidad indisoluble, a esa igualdad de ser opuestos y necesariamente complementarios.

El Andrógino.

Recuerdo, releyendo ese trabajo de 2.008 que habia insertado, como símbolo de esa unidad, una idea platónica que enseñaba que, perdido en la bruma de todos los tiempos, se sostenía que en el origen no hubo ni hombre ni mujer, sino un ser el andrógino del griego andros = hombre y ginos = mujer, esto es mitad hombre y mitad mujer con lo que se quiere significar simbólicamente que no hubo un sexo por sobre el otro, y que esa unidad se rompió al separarlos uno del otro, y más aún, cuando en esa separación se lo hizo con supremacía masculina.

Encontramos referencias del andrógino en “El Banquete” (XIV y XV) de Platón en un diálogo entre Aristójenes (autor de Elementos armónicos, sobre música) y Diotema en donde Platón explica que en el origen existió solo una raza que contenía en sí las dos polaridades masculina y femenina y era una raza fuerte y temida por los dioses, al punto que estos temerosos de la osadía de su creación los dividieron para despojarlos de su potencia y debilitarlos.

Toda cosmovisión tiene un relato similar en cuanto los Dioses, en realidad el Dios varón, son los primeros que desconfían de su propia creación y pretenden su aniquilación, y así desde el antiquísimo Poema de Gilgamesh y a partir de allí sus variantes en el Mito griego de Deucalión y su esposa Pirra y el mito judío de Noé y su familia.

Igualmente en cuanto al Mito del Héroe, se dan las variantes de que son los Reyes quienes desconfían que habrá alguien que los superará y los derrocaría, normalmente uno de sus hijos, y por ello los destruyen, o al menos los expulsan y así en la historia y mitología tenemos desde Sargón que fue puesto en una canasta abandonado en un rio, como se imitará luego con Moisés, o la matanza de los inocentes que involucra igualmente a Sargón, a Moisés y a Jesús, e igualmente Cronos devorando a sus hijos, o el Dios judeo cristiano maldiciendo a Los Gigantes o Los Ángeles Caídos, o la conocida de Layo, Yocasta y Edipo. Y muchos, muchos más. Siempre un hijo para destronar a su padre y esté tratando de evitarlo. Siempre pretendiendo la superioridad, y en el caso del Andrógino, la separación y supremacía masculina e inferioridad femenina, por los siglos de los siglos.

Decía en Aspasia:

El propósito es recrear una historia de discriminación, la que, aun a pesar de las creencias de algunas feministas en que está todo superado, la realidad, es que continúa en parte groseramente y en parte sutilmente vigente la misma discriminación en contra de las mujeres en este mundo de hombres.

Discutiendo con Platón, se le atribuye a Aspasia decir que: “Si las leyes son las que mandan y estas no tienen sexo, ¿por qué no las puede aplicar tanto un hombre como una mujer?

Lo cierto es que, versión patriarcal, cuando se quiere personificar el período de mayor grandeza de Atenas, se habla del “siglo de Pericles” y se la menciona a Aspasia, desjerarquizandola solo como su pareja, su mujer, esposa o amante.

Por ello este proyecto no es, reitero observar excelentes pinturas y excitantes pechos femeninos sino la de tomarlos como símbolo del significado que tiene para las mujeres, y tomando sus palabras “la idea de este proyecto surge del significado que tiene para nosotros la libertad de poder mostrar nuestro pecho sin censura y de la normalización de este como una parte más de nuestro cuerpo igual a otra, donde no sea objeto de sexualización en la sociedad.”

Temas.

Recorreremos, por un lado, una historia a través del tiempo y sus representaciones femeninas y sus significados e igualmente sus apropiaciones.

Un Recorrido desde la más lejana antigüedad cuando el homínido ya erecto daba señales de su arte.

Pasaremos por las distintas épocas, y en especial unas referencias sobre la representación artística en lo religioso y en lo mitológico, y en las consideraciones sociales impuestas y a la mujer como objeto sexual deseable.

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Autor

Francisco Bataller

Procurador, escritor e investigador sanjuanino. Su obra aborda historia, política, mitología, arte y pensamiento, promoviendo el acceso libre al conocimiento mediante licencias abiertas.