Historia del Arte II
En oportunidad de iniciar la publicación de este libro Los Senos en el Arte y en la Historia, el día 28 de agosto falleció el Dr., Profesor Eduardo Peñafot, mi maestro y amigo.
Esa enseñanza, me ha hecho descubrir y apreciar con mayor interes en el arte y en comprender a los artistas y en sus motivaciones y quizás, lo más importante, integrar al artista en su contexto, en sus tiempos y motivaciones, que es lo que hace a la explicación de su obra.
Ya abordaremos como las innovaciones en todos los sentidos y en todos los ámbitos son un condicionante al artista en su expresión, y así lo fueron los inventos, los materiales, las maquinas, la innovación, la integración cultural, la mezcla de saberes y ante ello, los artistas expresaban el mundo según su sentir.
Si bien, en su momento lo fue la imprenta y otras innovaciones, lo fuerte y rompiente lo fue sobre los fines del siglo XIX e inicios del XX.
Paul B. Havilad (1.880 – 1.950) expresó esa realidad sosteniendo que “Vivimos en la era de la máquina” y era una certeza observada por quien era un fotógrafo y visualizaba que ese invento, el de la fotografía les cambiaba a los artistas su perspectiva desde que no podían reflejar una realidad que ya era reflejada y con mayor exactitud por la fotografía.
Los artistas lo percibieron y avanzaron ya no en expresar la realidad tal como se ve, sino con otras motivaciones y sentimientos, con mayores o menores colores, abriéndose a lo irracional, ficcional, al surrealismo, a lo artificial, a lo abstracto a lo geométrico, expresando Salvador Dalí que el arte era “una máquina de pensar”
A todo ello un impacto brutal lo fue en los inicios del siglo XX la desangrante Guerra Europea que, entre sus millones de muertos se llevó a muchos y valiosos artistas, sumado a lo que, en forma vertiginosa se veía un mundo cambiado por la máquina, el maquinismo, la tecnificación industrial, la producción en serie, la reproducción mecánica, todo lo que transformaba la sociedad, la tecnificaba y, en lo artístico, transgredía los límites del arte convencional y conservador.
Los artistas no podían escapar a ese mundo en movimiento, a esos cambios realmente vertiginosos, y debían apreciar la innovación, estar atento a la sociedad y desafiar todo lo tradicional ante los drásticos sucesos que el mundo estaba sobrellevando.
Aun con la crítica de la sociedad en su inercia conservadora, ante un arte disruptivo, los artistas sintieron que ese cambio debía ser interpretado y reflejado, y avanzaron y como toda evolución lo fue con zigzagueos, curvas y retrocesos.
Esta comprensión de esa necesaria e ineludible integración del artista a su tiempo, en especial en la etapa de finales del siglo XIX e inicios del XX logre apreciarla a través de las magistrales clases y enseñanzas de mi querido y admirado Profesor, el Maestro y Filosofo Eduardo Peñafort, experto en estética, en arte y en artes plásticas, pero por sobre todo una calidez humana que trasmite, inspira y comparte.
A todo ello, en lo personal, debo agregar que es un militante peronista, y que, si bien es mendocino de nacimiento, se lo siente un sanjuanino de corazón.
