Historia de Mis Historias.
Este libro ¿Donde esta Dios? lo prepare a poco de fallecer mi padre en diciembre 2.004, apenas cumplidos sus ochenta años y lo fue, coincidiendo al inicio de 2.005 el fallecimiento del Papa Juan Pablo II, por lo que une ambas dedicatorias.
Procedo en esta entrada publicar el ¿Por Que? entendí que debía hacerlo.
¿ Por que.?
No es una introducción, es una interrogación.
¿ Por que este interés en plasmar pensamientos y reflexiones sobre un tema tan importante del que puede pensarse que no es la forma de acceso a través de cuentos, relatos, parábolas, pensamientos y reflexiones.?
Ante la idea, algunos me han dicho que tratar con cuentos o en cuentos a Dios, es una ofensa, una grave ofensa, a lo que les he respondido y respondo, que se ofende a Dios cuando se ofende al Hombre.
¿ Que me ha motivado pues a mostrar de mi este costado espiritual y de una manera que no es la habitual en mi forma de expresar.?
Quizás, siempre quizás, encuentre algunas respuestas, sosteniendo que más importante que las respuestas son los interrogantes, que son los que abren la perspectiva, mientras que la respuesta es solo una posibilidad de la misma.
Quizás el que mi Padre se encuentre hoy junto a Dios, quizás por ser la perdida más sentida hoy en mi vida, haya sentido la necesidad de expresarme como lo hago.
Si bien mi espiritualidad siempre la he manifestado, haciendo abstracción de los cuestionamientos históricos, muchos siguen viendo en mi, más vetas de investigación, y de cuestionador de ritos que de espiritualidad.
No descreo de lo que creo y no creeré en lo que descreo, como tampoco necesito convencer a nadie de mis ideas y pensamientos, no necesito acólitos ni partidarios y no siento que deba ni explicar ni excusarme sobre mis creencias. Son eso, mías, y me son suficientes.
¿ Por que entonces, cuentos para hablar de Dios.?
Sencillamente porque como decía mi Padre, “Así de simple” es tan simple conocer a Dios y estar contactado que toda su majestuosidad se encierra en su definición tautológica: Dios sencillamente Es.

¿ Por que cuentos.?
¿ Por que con cuentos tratar este importantísimo tema.?
¿ No podría interpretarse que estamos faltando el respeto no solo a los creyentes, sino esencialmente a Dios.?
¿ Puede con cuentos hablarse de Dios.?
Mucho podría hablarse del poder de los cuentos, que no es otro que el poder de la palabra, y si Jesús fue la Palabra, que mejor forma de hablar de Él, que a través de la palabra.
Muchos más interrogantes podría haber, y sin embargo, desde una óptica muy particular, sensible, humilde y totalmente espiritual, debo decir que quien quiera sentirse ofendido que así lo sienta, no es mi intención ofender a nadie, sino introducirme en un tema muy especial y de una manera igualmente muy especial.
El cuento hace a la transmisión de nuestra tradición, de nuestra historia, de nuestros valores.
El cuento es una manera creativa de transmitir.
El cuento se nos introduce en el ocio creador y permite ser un puente de transmisión del pasado con proyección de futuro.
¿ Que es un cuento sino un mensaje y una parábola.?
Jesús fue sin duda un gran contador de cuentos a través de sus parábolas y relatos, que empleaba como su exitoso método de enseñanza, que ha logrado una vigencia de más de dos mil años.
Con seguridad a Jesús, no le parecerá descabellado esta metodología, y lo digo con total seguridad y cierta autosuficiencia partiendo de que sabrá apreciar que no estoy sino utilizando su propio método de enseñanza.
Jesús predica utilizando parábolas, es decir, ejemplos vivos, imágenes tomadas de la vida ordinaria, dándoles contenidos ricos y amplios.
Jesús habla del Reino de Dios con tacto y utiliza parábolas en las que, sin ocultar que está diciendo cosas nuevas incita a los oyentes a interesarse y les advierte: «!quién tenga oídos para oír, que oiga.«
El cuento nos permite excusarnos de las preocupaciones cotidianas y mundanas y elevarnos en una perspectiva más amplia.
La parábola y el cuento, son de una metodología bastante original, no ortodoxa y verdaderamente exitosa.
La parábola y el cuento nos remiten a imagines visuales que son de fácil retención y retrasmisión.
La parábola y el cuento estimulan una reflexión activa.
Pretendemos con esto, que es para nosotros una nueva experiencia espiritual, restablecer valores, estar en Dios.
Vivimos en penumbras sin visualizar la luz, en oscuridad y confusión y muchas veces esa penumbra nos es impuesta a designio desde intereses que pretenden el dominio no solo del cuerpo y materia, sino también de nuestros espíritus.
El espíritu es vida (Jn 6,33) y esa vida no nos debe ser manipulada, no debemos someternos a quienes con pretensiones terrenales, dicen ser los representantes de lo divino, puesto que para llegar a Dios, no necesitamos a nadie, sino solo a nosotros mismos.
No se crea por el contrario que propugno la individualidad y el egoísmo, sino la integración y cooperación, y a tal punto que es una verdad cósmica, que de no ser aceptada nos llevará a la destrucción.
No se crea tampoco que pretendo quedarme en cuentos o mensajes meramente líricos y suaves, puesto que ello sería desconocer, como de hecho se desconoce a un Jesús integro que provocó una crisis en la humanidad para contemplar al Hombre en su simbiosis de Materia y Espíritu, y así poder elevarse a Dios.
Jesús es el camino.
La vida no es algo que nos es dado, sino una tarea a realizar, un camino a recorrer, y en ese camino, Jesús es el camino.
Vivir es hacer y recorrer un camino.
Ese camino, los chinos desde antiquísimo lo llaman Tao, que es el camino, no cualquier camino, el camino del bien y de la virtud.
En la mitología griega, Hércules representa los dos posibles caminos que se pueden recorrer en la vida, el del vicio y el de la virtud.
En el Antiguo Testamento, encontramos en Los Salmos, los dos caminos, el del bien y el del mal, el de la justicia y el de la perversidad, el de la luz y el de las tinieblas.
Si bien en Jn. 14,6, Jesús, nos dice “Yo soy el camino” también nos enseña, que debemos recorrer nuestro propio camino.
Todo es nuevo ante ojos nuevos, todo camino es nuevo ante un nuevo caminante.
El camino del Hombre es reconocer que no solo es carne, que es también y esencialmente espíritu, y como tal participe divino.
Vivir según la carne trastoca los valores y al decir de Leonardo Boff, la acumulación de ganancias es riqueza, la rapiña es destreza, el fraude es habilidad, la corrupción es sagacidad y la explotación es sabiduría.
Quien se entrega a la vida según la carne, muere con la carne, no trasciende, se frustra en una semilla que jamás germinará, quien vive según el espíritu, nunca muere, se funde en Dios.
Sin descuidad nuestra conformación, sin negar que somos carne, no podemos tampoco olvidar que no solo somos carne, que también y en grado importante somos espíritu, por lo que el desafío estar en interrelacionar ambas conformaciones y vivir plenamente en armonía.
Continuare, en estos escritos.
